domingo, 29 de noviembre de 2009

Mi Pequeña Buena Suerte


En esta vida que nos toca vivir de una manera tan apasionada hay un factor muy importante que nos la condiciona de una forma muy muy directa: La Suerte.

Puede ser buena, puede ser muy buena, puede ser mala y puede ser muy mala. Hace ya tiempo os escribía sobre lo que yo llamaba "mi pequeña mala suerte". y hoy lo haré de la parte contraria: "Mi pequeña buena suerte".

Es pequeña porque es una suerte que no me solucionará la vida, que no hará que me retire para vivir algo soñado, pero que me hace sonreir como aquella vez que en una tómbola de pueblo, concretamente de las fiestas de Portonovo, me tocó una estupendísima sandwichera con una hermosa polilla en su interior. No era algo que yo ansiase ni necesitase, no era el sueño de mi vida ni era aquello por lo que más había luchado, pero era, al fin y al cabo, mi primer electrodoméstico y con el que empecé a construir mi pequeño "menaje". La sandwichera, fea como un demonio, aún la conservo y la utilizo de cuando en cuando. La polilla, como podréis imaginar, me deshice de ella de forma inmediata dado que no aportaba nada a mi vida aunque reconozco que no la he olvidado y cada vez que decido hacerme un mixto ella viene a la zona principal de mis recuerdos.

Pero ayer tuve otro brote de esta "pequeña buena suerte" y es que me tocó una cesta de navidad en una rifa!!!. No me lo podía creer. Turrones, mazapanes, peladillas, frutas almibaradas y hasta un hermoso jamón pasaban a ser de mi propiedad tras ser acariciado por la Diosa Fortuna que nuevamente me sonreía. Productos adecuados para colaborar en el aumento progresivo de mi masa corporal y que acabaré repartiendo porque sino los veo en el fondo de mi armario hasta septiembre del 2021.

Nunca me tocó la lotería y nunca recibí una herencia millonaria de un familiar desconocido emigrado a México hace 60 años, pero que no falten nunca las sandwicheras polilleras ni los dulces navideños, aunque la verdadera buena suerte realmente está en no recibir golpes de mala suerte y con eso me conformo, esperando que así siga siendo durante muchos muchos años.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Esemeeses


Desde hace no muchos años aparece en nuestras vidas una nueva forma de comunicación directa, precisa y corta y que no es otra que la de los mensajes SMS entre teléfonos móviles. Gracias a estos mensajes (que no a todo el mundo le gustan) puedes decir las cosas en pocas palabras, sin rodeos y sin necesidad de ver ni oir la reacción del destinatario, que a veces vale mucho más.

Pero hay una cosa que no me gusta de este tipo de comunicación, que ya practicaban los sioux antaño con señales de humo, y es que, además de comerse las vocales, no siempre todo el mundo responde y eso no me gusta nada de nada. Es más: lo odio.

Muchos de esos mensajes se envían pero nunca reciben una respuesta y los motivos sólo pueden ser dos: Motivo económico (por no gastar el importe del mensaje) o motivo vagancia (por no tener ganas de escribir), pero ni por uno u otro motivo me gusta que la gente no me responda y me parece una falta de educación bastante grave.

No es necesario responder a todos porque entonces entraríamos en una dinámica de nunca acabar y un tanto absurda, como en esta supuesta conversación mantenida a través de sms y que ha conseguido captar a dos personas anónimas nuestro modernísimo sistema de detección de mensajes (Gintel) y que transcribo tal cual:

Mensaje 1- "Te invito a cenar"
Mensaje 2- "No puedo porque hoy tengo que estudiar. Tengo examen el lunes"
Mensaje 3- "Vaya, pues ya lo siento. A ver si apruebas."
Mensaje 4- "Eso espero. Gracias por la invitación."
Mensaje 5- "De nada."

En este caso con los dos primeros era suficiente, sobrando los mensajes 3, 4 y 5, pero si al receptor del mensaje le hubiese dado por no responder y la conversación se quedase sólo en el mensaje 1 sería un feo para el invitante porque nunca sabría si recibió el mensaje, si lo leyó y no le gustó la idea, si metió la pata siendo tan osado, etc.,

Y es que da la sensación que cuando alguien no te responde al mensaje no le presta el más mínimo interés y te hace sentir un tanto incómodo. Seguramente lo haya leido y si le haya prestado mucho interés, pero no evita que por tu cabeza ronden otros pensamientos.

Por eso y mucho más, lo mejor, hablar, hablar y hablar. Nos dejamos de posibles malos entendidos y todo más claro que el agua.


Patrocinado por Heladofone


martes, 24 de noviembre de 2009

Pavlov y los turrones


A modo de continuación de lo escrito hace unos días sobre el adelanto navideño os informo que es más que probable que este mismo año se produzca una reconciliación que hace un par de años parecía imposible: La mía con el turrón duro.

El turrón duro (al que yo siempre llamé de Alicante) siempre se quedaba en la bandeja de los postres tras las celebraciones navideñas y casi nadie le hacía caso. Yo, personalmente, ni lo miraba. Sufría el llamado "Síndrome de los Caramelos de Anís" llamado así porque estos siempre se quedaban al final de la bolsa rechazados por todos los niños del planeta.

Pero el año pasado tomé un pedacito...y me gustó. Recordé sabores que tenía olvidados en el fondo de mente bineuronal y que quizás habían desparecido por haber probado alguno de una marca mediocre que, seguro, no alcanzaba el nivel deseado por mi exquisito paladar. Y es que en esto de los turrones, lo barato sale caro. Garantizado.

Esta misma tarde, en una tiendecilla del barrio, comprobé que tenían una sección dedicada a postres y turrones de "La Ibense" (publicidad gratuita) y supe que la reconciliación iba a ser inmediata porque, al igual que el perro del experimento de Pavlov, empecé a salivar hasta niveles que no alcanzaba desde aquella vez en la que un antojo de chipirones a punto estuvo de hacerme perder la cabeza.

De momento no lo compré, pero lo haré. Vaya si lo haré!!!.

Contando hasta diez

Hay ocasiones en las que uno debe contar hasta diez para no decir cosas que siente pero que sabe que si las hace públicas provocará unos daños colaterales de difícil reparación.

Otros tienen la dura teoría que es mejor decirlo todo de golpe y porrazo caiga quien caiga.

¿Qué es lo correcto?. Tiendo a ser de los primeros, pero soy consciente de que, al menos para mi salud, no es lo más correcto.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Olor a Ciudad


Las ciudades tienen olores, pero no me refiero a olores poéticos del estilo de "huele a vida..." sino del estilo más real, del tipo de olor que nos entra por la nariz y nos puede traer recuerdos, agradar o desagradar, pero que no pasan desapercibidos. De ese tipo de olores.


Y digo esto porque esta mañana, la ciudad desde la que escribo (Gijón) me olía mucho a Madrid. Es curioso porque son ciudades bastante antagónicas en lo que a clima y características se refiere, pero es que me olía a Madrid. y ¿a qué huele Madrid?; Pues no sabría explicarlo, porque para mí nariz, Madrid tiene un olor característico que no sabría definir. Es un olor agradable, un olor tirando a seco y que rápidamente se asocia con la mente para traer buenas sensaciones primaverales u otoñales, que son las que más me gustan de la capital.


Creo que tengo buena memoria olfativa y eso me permite hacer este tipo de comparativas y me permite afirmar con rotundidad que en los tropecientos años que ya tengo, nunca había tenido esa sensación y nunca esta ciudad me había olido a otra cosa que no fuese Gijón, igual que Madrid siempre me olió a Madrid, Barcelona a Barcelona, León a León y Munich a Munich.


¿A qué se debe este intercambio oloroso entre ciudades?. Pues bien a que el clima debe estar cambiando y demostrado queda cuando a las siete de la mañana de un 21 de noviembre, más cercano al invierno que al otoño, la temperatura en la calle alcanzaba los 19 grados, a que mi nariz ya no es del todo fiable o bien a las ganas que tengo de ir a pasar unos días de ocio a esa ciudad. Algo muy recomendable en esta época del año para los que no vivimos allí y para una estancia que no sea superior a 2 o 3 días.


Rectificación del sábado a las 19:00 horas: "Gijón ya no huele a Madrid. Ahora ya huele a incómoda y fastidiosa lluvia, a asfalto mojado, a sensación de frío. Lo de esta mañana solo ha sido cuestión de pocas horas".

jueves, 19 de noviembre de 2009

Ya estamos en Navidad


Este año tengo la temida sensación de que las navidades se han adelantado. Una sensación que, poco a poco, me voy dando cuenta que pasa a ser toda una realidad. Y es que todavía estamos a mediados de noviembre, aún falta más de un mes para que comiencen las fiestas, y por todas partes nos lo recuerdan de uno u otro modo y, digan lo que digan, cada vez con más premura.

Desde hace años la Lotería de Navidad nos presenta su campaña publicitaria, con o sin calvo, de una manera entrañable. Hasta este año se hacía a partir del día 15 de este mismo mes. Este año comenzó, si no me equivoco, el 11. Los escaparates de las tiendas (hablo de las pequeñas) solían esperar, al menos, hasta el macropuente de diciembre. Este año ya son muchas las que 3 semanas antes ya decoran sus locales.

Además, la pasada semana comprobé atónito como en un supermercado tenían ya a la venta las ponsetias, más conocidas como flores de pascua, que son esas plantas de hojas grandes y rojas que decoran mucho por esas fechas. Son plantas de corta vida, con lo que es inevitable preguntarse porqué están tan pronto entre nosotros teniendo en cuenta que si se compran ahora, es más que probable que no lleguen vivas al día 1.

En lo comestible, también hace varias semanas que se ven polvorones y turrones, mazapanes y glorias, tortas y peladillas...

Y esta mañana, sin ir más lejos, me fuí a cortar el pelo (el único que tengo). En la peluquería me recibió un enooorme árbol blanco con varias lucecitas rojas que, a ser sinceros, no quedaba demasiado bien, y no porque fuese feo u hortera, sino por que aún, creo, es demasiado pronto.

Y es que tanta prisa al final nos pasará factura y llegará el día 24 y ya no tendremos ganas de cantar villancicos ni nos hará gracia ver las calles iluminadas., estaremos empachados de tanto turrón y aborreceremos las reuniones familiares, pero ¿Por qué pasa esto?. Pues seguro que es por la maldita crisis, que es la causa de todas las cosas que ocurren en este planeta en los últimos meses.

Disfrutad!!!

martes, 17 de noviembre de 2009

Comunicación


Ayer, y a través de la televisión, llamaron mi atención dos situaciones diferentes, pero con un fondo similar. En primer lugar y en un programa del que algún día habrá que hablar aquí largo y tendido pude observar atónito como una chica decidía ponerse delante de las cámaras para decirle sin ninguna piedad a su novio y de una manera absoltamente cruel que le dejaba, que no estaba enamorada de él y que lo que realmente quería era irse a vivir la vida con su ex-novio. El chico, que pocos segundos antes había dicho ante la audiencia que estaba enamoradísimo de ella, acabó, lógicamente, destrozado y decidió abandonar el programa entendiendo que la humillación ya había sido suficiente.

En segundo lugar, y ya de una manera ficticia, en una serie que descubrí hace poco y que reconozco que me está enganchando, se puede observar como unos alumnos de un instituto americano deciden hacer unas grabaciones privadas que no se abrirán bajo ningún concepto hasta que hayan pasado 50 años. Es lo que ellos llamaban "La Cápsula del Tiempo" y ahí dejaban mensajes y lo curioso es que decían cosas que en el presente no se atrevían a decir públicamente.

Todo esto me lleva a pensar en la cantidad de palabras que nunca decimos por cualquier motivo y que de uno u otro modo podrían haber cambiado el rumbo de nuestras vidas. Hay muchas cosas que no decimos en el momento oportuno y luego nos arrepentimos. También hay cosas que no decimos pero las damos por sabidas, con el enorme riesgo de equivocarnos; cosas que deberíamos haber dicho y que por no hacerlo ahora no lo pasamos bien; cosas que no nos atrevemos a decir por miedo a meter la pata ante gente qe nos importa o por quedar bien delante de personas que luego nos dan la espalda. Tantas y tantas cosas...

En lo dos casos descritos antes, la comunicación o la falta de ella juega un papel importantísimo. En el primero la chica no se atreve a decírselo (al novio) en privado y, con un criterio que jamás entenderé, lo lleva a la televisión para, a través de una grabación, machacar al que hasta ese momento, se supone, era la persona más importante de su vida. En el segundo, los alumnos se aprovechan del cierto anonimato temporal para decir cosas que no se atreven en ese preciso momento y conscientes que pasados 50 años poca importancia tendrá lo grabado. En ambos casos coincide una especie de cobardía comunicacional que tantas veces hemos practicado todos y cada uno de nosotros y que, en la mayoría de los casos, tiene resultados que no son los esperados.

Y me pregunto: "¿Qué le diría yo a una grabación que nadie podría ver en los próximos 50 años?"

viernes, 13 de noviembre de 2009

Duelo Perdido


Miércoles, 10:23 minutos de la mañana. Me encuentro en un centro comercial de la región, aproximadamente a 24 kilómetros de mi casa y mi cuerpo se va debilitando poco a poco. Necesita reponer energías urgentemente y nada mejor para eso que un buen desayuno.

Decido buscar un lugar adecuado para ello y encuentro una franquicia hostelera cuyo nombre no recuerdo. No es de mi agrado pero soy consciente que lo único que podré encontrar en 3 kilómetros a la redonda son franquicias y si quiero otra cosa tendré que conducir sin rumbo hasta encontrar otro lugar similar y sin garantías de mejorar el que ya tengo delante de mis narices, con lo que decido quedarme y arriesgar.


Mi primera sorpresa es que no hay ni una mesa libre. Me sorprende porque el aspecto del centro comercial es desértico, las tiendas vacías, los pasillos a medio gas, pero el bar hasta los topes. Me veo entre la espada y la pared porque o me quedo, espero el tiempo necesario a encontrar un hueco donde acomodarme y desayuno o me voy, no desayuno y acabo desmayado por cualquier esquina. Tomo el camino inteligente y decido esperar.


A los pocos segundos mi espera da sus frutos. Una familia que ocupaba una mesa termina su rato de ocio y se levanta. Yo soy el único que en ese momento espera y por lo tanto, la mesa será mía. Sólo mía.


En ese periodo de escasos 5 segundos en el que yo me acerco para sentarme oigo una dulce vocecilla de anciana señora que dice "Voy a cambiarme de mesa porque esa me gusta más", refiriéndose a mi mesa. Es importante recordar en este punto que el desayuno va a ser servido en una franquicia donde una característica importante es que todas las mesas son iguales y no las hay ni mejores ni peores, vamos que no estoy desayunando en el Sheraton de NY.


Yo, por un momento, pensé que al verme acomodado ya en ella iba a desisitir de su peregrina idea, peeeero, mi sorpresa llegó a unos 15 segundos de tomar asiento: De pronto aparece la venerable y se sienta, ni corta ni perezosa, a mi lado, en mi misma mesa, tratándome como si yo fuese el hombre invisible y haciéndome pensar por un momento si realmente yo estaba allí sentado o era mi espectro el que lo hacía. Ella ni me dirigía la mirada, en ningún momento me dijo si me importaba tenerla allí haciéndome compañía, pasaba de mi de manera olímpica hasta que la muy...cabrona (perdonadme por este ataque directo a la venerable) consiguió su objetivo.


Me vine abajo, decidí no polemizar y en silencio me levanté y me fuí a la otra mesa, la que ella había dejado. Sin duda debía haber hecho valer mis derechos, debía haber dicho algo a la "signorina", pero no pude. Perdí el duelo en esta semana en el que no gano uno (recordad el de la cajera del súper) y el desayuno ya no pudo ser igual. Ella, acostumbrada a ganar siempre, al verme marchar cabizbajo y moralmente destrozado no se apiadó de mí ni un poquito y fría como el hielo y tratándome como a un ser inexistente me dejó ir sin dirigirme ni una sola palabra.


Pero esto no quedará así. Volveré y triunfaré. Vaya si lo haré, maldita venerable!!!
!

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Pereza


Alejandro Sanz acaba de sacar un nuevo disco y yo eso no lo llevo nada bien. Y no lo llevo bien no porque no me guste la música de este madrileño de casi 41 años ni porque me caiga ni mal ni bien. No lo llevo bien por lo que conlleva.

Y es que no me gusta nada que el famoseo ofrezca dos caras totalmente opuestas y que están separadas por una delgada línea que se llama negocio. Hablo de Alejandro Sanz porque es el que ahora toca, pero esto se puede vivir con casi cualquiera que pertenezca a este mundo. Como toca promocionar disco es el momento de ser simpático, de reir todas las gracias, de aparecer en todo tipo de eventos, de hacer tournée por todas las cadenas de radio y por todos los programas de televisión, de aparecer en todos y cada uno de los medios escritos, de ser agradable, de mostrar la mejor dentadura y de olvidar cualquier situación anterior en la que todo esto que acabo de describir sea algo inexistente.


Lo mismo, exactamente lo mismo, ocurre con actores, actrices, personajes televisivos y todo me da mucha pereza. La misma que me da cuando veo a actores que, utilizando sus cualidades interpretativas, sonríen y ríen de la manera más "natural" delante de los cartelones que promocionan sus trabajos pero muestran lo peor de sus caras mientras no haya negocio por medio.


Que este es su medio de vida: estoy de acuerdo. Pero conozco mucha, muchísima gente que es agradable y simpática en su trabajo y también lo es fuera, aunque traten con gente a la que no conocen y así deberíamos ser todos.


También es cierto que conozco gente desagradable sin ser famoso ni nada, pero de esos podemos hablar otro día
. Y lo haremos...vaya si lo haremos.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Estrés


Hay situaciones muy estresantes en la vida de una persona. Dicen que las más fuertes que un ser humano puede soportar son la muerte de un ser querido, una separación y una mudanza (no necesariamente en este orden), pero yo podría añadir una más y que casi la sufro semana a semana y que, estoy seguro, sufrimos muchos.

Cada semana, por poner una periodicidad, me veo en un supermercado haciendo la compra. Unos días es más voluminosa que otros y unos días es necesario rellenar hasta el rebose un carro de los grandes y otros días es suficiente con una cestilla de plástico de esas en las que siempre alguien se deja olvidado una bolsilla de plástico de las de coger fruta o un ticket del turno de la charcutería. En esos días, más tarde o más temprano y si no quieres tener un problema, hay que pasar por caja y ahí es donde se produce el verdadero y temido estrés.

Empiezas a vacíar el carro a una velocidad de 0,3 productos por segundo, pero la persona encargada de cobrarte los pasa por el escáner a una velocidad tres o cuatro veces superior con lo que es imposible seguirle el ritmo. Una vez que has conseguido vaciar el carro sobre la cinta transportadora te vas a la otra zona a empezar a llenar bolsas intentando coordinar tus movimientos para poder ir a la vez que el profesional...pero es totalmente imposible. Las prisas aumentan, los nervios florecen y no das abasto con tanto producto. El incansable cajero sigue y sigue, consiguiendo formar una montaña en un periquete. Una montaña que se te hace imposible meterla en esas bolsas que resbalan por tus manos. Mientras tanto hay una legión de personas detrás de ti que te escrutan con la mirada y que si pudiesen aniquilarte lo harían allí mismo, que esperan impacientes su turno sin saber que a ellos les pasará lo mismo. Queda, al menos, la mitad de la compra aún por embolsar y ya oyes una voz que te dice cuánto debes pagar. No sabes qué hacer, si pagar y embolsar, embolsar y pagar o echar a correr. Hagas lo que hagas tu actitud será recriminada por esas personas que tienes detrás y que no conocen el significado de la palabra solidaridad porque no se dan cuenta que ellos se verán así en cuestión de minutos, segundos quizás.

Al final, tras un buen atragantón, consigues meter todo en las bolsas, pagar, recibir el cambio y marchar de allí cabizbajo y físicamente destrozado como si acabases de participar en un combate de sumo y uno de esos luchadores orientales hubiese pasado por encima de tí saboreando su victoria. En ese momento, casi nadie lo hace, pero si miras a la cara del cajero podrás ver en su rostro una expresión de satisfacción en la que se puede leer "Uno más. A por el siguiente".

Juras mentalmente que nuca te volverá a suceder lo mismo, que entrenarás lo que sea necesario, pero semanalmente la historia se repite.

domingo, 8 de noviembre de 2009

No me lo creo


Hace unos días llegaba a mis oidos un estudio de hace ya unos cuantos meses que decía que la Ilustre Ciudad de Miranda de Ebro era la segunda ciudad del mundo, tras Nueva York, en consumo de cocaina.

Vamos a ver:

Que me digan que es la segunda ciudad del mundo en consumo de buen vino si me lo podría creer, pero lo otro no. Que me digan que es la segunda ciudad del mundo en hospitalidad me lo creo y si me dicen que es la primera también me lo creo, pero lo de la cocaina no me lo creo. Que me digan que es la segunda ciudad del mundo en consumo de levitas me lo podría creer de no saber a ciencia cierta que es la primera, pero lo de la coca no me lo trago. Que me digan que es la segunda ciudad del mundo en animar a su equipo de fítbol me lo creo, lo del estudio NO. Que me digan que es la segunda ciudad del mundo en buena gente lo puedo tener clarísimo, pero lo otro, lo siento pero, no me lo creo. Que me digan que es la segunda ciudad del mundo más ferroviaria me lo creo, pero que comparen las vías del tren con rayas de coca ya no me parece nada bien.

Y tantísimas cosas más que podría decir de este sitio al que le tengo un enorme cariño, en el que siempre me han tratado como en casa y que, para nada, merece que se publique un estudio de este tipo que lo único que puede hacer es dañar una imagen y hacer pensar cosas erroneas a gente que no tiene el gustazo de conocer ni Miranda ni sus gentes.

Yo sé que no es cierto. Que no me digan chorradas.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Sábado Sabadete


Hoy es sábado, llueve de una manera exagerada y hacía mucho tiempo que no veíamos por estos lares este tipo de lluvia: chaparrones de gotas gordas (redundancia), rachas fuertes de viento, temperaturas tirando a bajas...


De este modo el plan perfecto para esta tarde, tras tomar un aperitivo por ejemplo en el Gregorio, es hacer una comida otoñal, tener una buena sobremesa con conversación y copa para posteriormente tomar posición horizontal sobre un sofá y tapado con una manta tomar posesión del mando a distancia de la televisión para zapear por la típica programación sabatina que incluye películas basadas en hechos reales, repeticiones de programas del cuore, cines de barrio y documentales acerca de los animales extrañísimos que habitan La Tierra. Aprovechar para dormir una buena siesta y tras dos horas aletargado despertar con un cuerpo más que descansado y con una cabeza fresca de ideas para elaborar una buena cena en casa, cocinando un pescado al horno, sirivendo unas entradas originales y todo acompañado de un vino tinto de los de verdad. De postre un heladito y quizás...un gintonic. Todo ello disfrutando del sonido que hace el viento golpeando las ventanas. Un placer...



Peeero, todo esto no se puede hacer si tienes niños pequeños en casa, con lo que me dedicaré al cuidado de los mismos (con mucho gusto, que conste) y a pensar en lo que pudo haber sido y no fué. Disfrutad vosotros que podéis.


Feliz Sábado!!!

viernes, 6 de noviembre de 2009

Un poquito de nostalgia

Yo que, ya de por sí, soy bastante nostalgicón y me gusta mucho echar la vista atrás, en estos días llegan a mis oidos y por diferentes vías canciones de hace casi una mayoría de edad que despiertan en mi mente recuerdos...buenos recuerdos. Os pongo dos ejemplos y que cada uno de ellos os despierte la memoria que, seguro, algo os dirán.


Por una parte, esta mañana, escuché en una emisora de radio bastante besucona un viejo y clásico tema de los Beatles: All You Need is Love y ¿sabéis que me vino de golpe a la cabeza?. Me vino aquel programa de Antena3 que arreglaba todos los conflictos amorosos de las parejas españolas: "Lo que necesitas es amor". Era un programa que me resultaba entretenidísimo, con historias que a veces me ponían colorado y que me llenaban aquellas noches de domingo previas a una semana plagada de clases. Lo recuerdo con mucha nostalgia y no se me olvidará jamás el soniquete que surgía cuando unos concursantes encontraban pareja ("lo que necesitas, lo que necesitas, lo que ncesitas...es amoooooor", decía un coro femenino). Ayyy, que tiempos. Seguro que si John Lennon levantase la cabeza y leyese este blog me pondría una demanda por utilizar así una de sus más grandes composiciones.


Por otro lado, esta misma tarde y gracias a un hilo musical que las autoridades superiores de la empresa a la que dedico una buena parte de mi tiempo han decidido poner me llegó una canción de hace ya bastantes años pero que hace exactamente 18 recuperó una película que yo definiría como deliciosa: "My Girl". Me imagino que la habréis visto casi todos, porque ahora deber ser bastante difícil encontrarla en un videoclub. Si no la vistéis, no dejéis de hacerlo, que merece la pena. La canción era esta (disfrutadla como yo lo he hecho):


miércoles, 4 de noviembre de 2009

Pequeña Curiosidad Publicitaria

Ya podréis imaginar que la publicidad puede ser uno de los temas que más me pueden llegar a interesar y que más me pueden entretener. No sé cuál puede ser el motivo ya que no me dedico a ello (confieso que me encantaría y me llenaría hacerlo), pero me gusta mucho.

Toda esta intro viene a cuento porque quiero contaros una pequeña curiosidad publicitaria de la que hoy tuve conocimiento y que sirve para demsotrar las cosas buenas que se hacen en este país en la materia. Pero antes de contárosla, quiero que veáis este anuncio que, seguro, ya vistéis en alguna ocasión.





Este anuncio de estética tan funky y tan festiva pertenece a Budweiser, la famosa cerveza americana, pero está hecho en España, por españoles y sólo para España. Es algo totalmente inusual en las grandes marcas que, normalmente, suelen hacer una campaña que utilizan para varios paises de su alcance, o también puede ocurrir que una marca contrate su campaña en una agencia de otro país que no es el suyo, pero para utilizar en distintos territorios. En este caso, como ya os dije, es una campaña española, para españoles de una marca americana con estética americana cien por cien. Enhorabuena a la agencia por el cliente y por el trabajo tan bien hecho.
El actor es Rubén Nsue que desconozco si es español, pero como si lo fuese. Actuó en series como UPA, creo que era profesor de Supermodelo y participó en varios musicales, entre ello, Hoy No Me Puedo Levantar.
Ahí os dejo eso para que, a partir de ahora, cuando veáis este anuncio ya no os imaginéis que está rodado en Los Ángeles ni que el bailarín acaba de salir del Bronx.
A mi me gustó desde el primer día (el anuncio).

martes, 3 de noviembre de 2009

Malas Caras


Desde hace mucho tiempo tengo claro que puedes ir al mejor restaurante del mundo para degustar el plato más exquisito del planeta que como te toque un camarero imbécil saldrás de allí con la sensación de haber estado en el peor sitio del planeta.

Y es que ese pensamiento lo puedo llevar yo hacia una cafetería en la que, de vez en cuando, suelo tomar un café previo a mi jornada laboral. Lo atiende una chica que fea no es, pero tiene una expresión tan poco agradable que ya casi te da miedo pedirle algo. Es casi imposible que te responda a un saludo, no tiene ni idea de lo que hay que responder cuando alguien dice "gracias" y cuando te pone el café parece que acabas de asesinar a su padre por la inexpresiva cara que te pone.

Pensaréis, y con mucha razón, que porqué voy allí a tomar el café, siendo España uno de los paises que más establecimientos hosteleros per capita tiene en el mundo y la verdad es que no se qué responder. No es un sitio especial, es una cafetería corriente y moliente como puede haber 7 millones de ellas, el café no es bueno y te destroza la garganta de lo caliente que lo ponen, el amibente deja mucho que desear, pero yo sigo entrando. Es como si una fuerza invisible ejerciese sobre mi una presión imperceptible que me obliga a entrar en contra de mi voluntad. Mi mente dice NO, pero mi cuerpo se ve sentado en la barra de ese lugar creando un conflicto psicológico al que no puedo hacer frente sin la ayuda de un profesional.

Intentaré no volver, al menos mientras esa chica no cambie sus modos, pero es que eso ya lo dije taaantas veces... . Me siento como esas personas que se sienten mal con sus parejas, que las quieren dejar a toda costa, pero que no pueden y a la mínima acaban nuevamente entre sus brazos. Así me siento.

Por cierto y por si alguien tiene curiosidad: La cafetería a la que me refiero es la misma que el año pasado (lo recordaréis) ganó el prestigiosísimo Concurso al Peor Pincho de Tortilla de Patata del Mundo. Vamos, una joya de lugar.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Un Grande



Acompañado, por cierto, de otras dos grandes del cine patrio.

GRACIAS!!!

domingo, 1 de noviembre de 2009

Día de Difuntos


Desde que, hace ya más de un año, decidiese empezar a escribir este blog hay una idea que, no es que me atormente, pero si que despierta mi curiosidad: Y si me muero ¿qué pasa con el blog?.

Lo lógico sería (cruzo los dedos) que un buen día, sin mayor explicación, mi vena crativa terminase de secarse definitivamente y entonces abandonaría el blog como quien abandona a un anciano en una gasolinera para ir de vacaciones a Benidorm, pero también cabe la posibilidad que un buen y lejanísimo día me vaya de este mundo en contra de mi voluntad y en el más allá no tengan conexión wi-fi con lo que no podría seguir escribiendo.

En la red hay blogs que, de pronto, han dejado de tener entradas sin ninguna explicación. También hay blogs de gente que nos ha dejado y que, a día de hoy, siguen recibiendo comentarios de los lectores. Y, como no, blogs que quedan abandonados sin que nadie los mantenga y sin vida, a pesar de que sus creadores están como rosas, probablemente, con otros proyectos que les llenen más.

Todo esto lo digo porque ayer pude leer una noticia que en cierto modo me decía que yo no soy el único que se preocupa por esto y es que Facebook (el fenómeno que en este 2009 está explotando hasta límites insospechados) lo acaba de anunciar: Creará un cementerio virtual para poder alojar a aquellos usuarios que hayan fallecido y que no les haya dado tiempo a eliminar su perfil antes de "partir". y que sus amigos puedan ir a visitarles cuando ellos quieran y dejarles mensajes y, seguramente, flores virtuales. De otro modo sería, de una manera siempre virtual, como mantener el cadáver en casa para siempre, con la pena que eso conlleva y torturando nuestras débiles mentes hasta la profunda depresión.

Ahora ya sólo espero que los señores de blogspot tengan una idea parecida y puedan envíar a otra dimensión a aquellos blogs cuyos autores han dejado de existir, entre los que espero, no se encuentre este.

En fin, bonito tema para un día como este, ¿no?

Angel de la Guarda