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domingo, 11 de enero de 2009

Antojo cumplido


Esta mañana me desperté con un antojín pequeñín: Croissants pequeñitos de almíbar y chocolate de la panadería Espiga que es aquella que una vez os dije que tenía un pan espectacular y que está en la Carretera del Obispo, barrio de Contrueces, Gijón.

Y como en mi Reglamento de Régimen y Funcionamiento Interno (RRFI) hay una norma que dice "Todo aquel antojo que tuviese y pudiese cumplir deberá ejecutarse de la manera más inmediata posible sin mas miramientos" yo me duché, me vestí, arranqué mi coche y me puse rumbo al destino antojado sin saber las sorpresas que me depararían esos 20 minutos en los que estuve fuera de casa.

En primer lugar me sorprendió la tremenda helada que hacía que todo estuviese completamente blanco. 2 grados marcaba el coche y "Riesgo de Hielo". De pronto, al salir de una curva en la rotonda de Ceares y sobre el Parque de Los Pericones se observaba una luna impresionante. No era completamente de día y la luna se veía perfectamente en una imagen de foto de las buenas. Me daba mucha pena no tener cámara y pensé en hacer la foto con el teléfono...pero desistí, que no iba a ser lo mismo. La luna era llena llenísima y enooooorme. Una maravilla que recomiendo la veais mañana que, seguro, repetirá.

Pero lo que más me sorprendió fué ver a un chico de unos 30 años vestido de neopreno (traje de surf) con un bolsa de ropa en una mano y un tazón de café caliente en la otra. Esto que vi es difícil describirlo por escrito, pero es que teníais que ver al chaval con este frío así vestido y diciendo que se iba a Rodiles a coger olas. Chico, desde aquí te felicito por cumplir tu antojo.

Y esto en apenas 20 minutos de trayecto. Y ahora, con vuestrov permiso, voy a cumplir mi antojo y a comerme esos croassancillos que tienen una pinta impresionante y que un día un buen amigo me recomendó.


Mmmm, rico rico

jueves, 18 de diciembre de 2008

Chipirones


Llevo todo el día con un antojo de chipirones de la leche. No sé que me pasa pero todo me huele hoy a chipirón y eso hace que me apetezcan mucho.

Pero no me vale cualquier chipirón, no. Tienen que ser chipirones de barucho de esos que cuando entras se te impregna el olor en la ropa y luego tienes que ir a casa a cambiarte para no ir dejando rastro, de sidrería con serrín en el suelo y camarero escanciando y salpicándote el cogote. Chipirones impregnados en aceitón con un rebozado similar a los petazetas y que dejan el plato con un charco de grasilla pro-colesterol. Chipirones de un color dorado producido de la mezcla de aceite y harinona. Chipirones de a 7,50 la ración.

Aclaro que no sólo me gustan ese tipo de chipirones que te destrozan el estómago, pero es que hoy el antojo que tengo es ese. Antojo que, ya adelanto, no podré cumplir salvo que llame a Telechipirón y mi calle esté en su zona de reparto.

La verdad es que en la vida hay muchos grandes placeres y uno de ellos es cumplir un antojo en el momento adecuado. Está claro que mi antojo de chipirones "grass" es puntual y mañana ya no lo tendré. Mañana quizás me apetezcan chipirones marinados acompañados de arroz salvaje y queso, por ejemplo o una tortillina de gambas con patatas fritas acompañadas de un quesito de El Caserío y que hacen una mezcla perfecta...
Y es que según el Instituto Murciano de Antojos (Antojomur) los españoles, a lo largo de nuestra vida, sólo podemos cumplir un 7,82 % de los antojos que llegan a nuestras mentes y de esos, el 97,23 % pertenecen a la categoría de "antojos gastronómicos", como el mío de los chipirones de hoy que, repito, no podré cumplir para mi desgracia antojera pero para mi beneficio estomacal. En cambio los americanos cumplen un 9,36% de sus antojos y me lo creo, que el dato lo publicó el Departamento Antojero de la University of Massachusetts que de esto saben...y mucho. Menudos son.