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lunes, 28 de marzo de 2011

28 de marzo: 10 millones de €uros a la basura


Volviendo con el tema de la crisis, hoy me intereso por un dato que es bastante sorprendente y más ahora, que parece que no están las cosas como para dejar de cobrar un dinero que nos pertenece (no a todos, pero si a unos cuantos): "Los españoles han dejado de cobrar 10 millones de euros de la lotería de navidad 2010". Ahí queda eso...

Vamos, que nos quejamos de que no tenemos un duro, de lo difícil que es llegar a fin de mes, de ese mismo fin de mes que cada vez llega antes, pero dejamos de cobrar la "insignificante" cantidad de 10 millones de €uros para regalársela a Papá Estado que tan bien se está portando con nosotros últimamente.

Con esos 10 millones de €uros se podría conseguir que muchas personas tuvieran acceso o al menos ayudas para una vivienda, se podría invertir en formación que a medio plazo puedier generar empleo, se podrían subvencionar avances tecnológicos, se podrían crear líneas de investigación que nos ayudasen incluso a vivir mejor o a tratar de mejorar nuestra salud...

Se podrían hacer muchísimas cosas, pero como unos cuantos decidieron (decidistéis) dejarlos ahí, abandonados para evitar disfrutar de ellos, pues ahora ya será imposible que nadie pueda hacer nada de provecho. Serían 10 millones que se utilizarían para comprar, para generar consumo, para que las tiendas vendiesen un poquito más y quizás, a alguno lo hubiesen salvado de la quema.

Dinero que ahora, y digan lo que digan, servirá para mucho menos de lo que podría haber servido de haber estado en el bolsillo de los españoles. A ver si para el 2011 estamos algo más vivos....

sábado, 11 de diciembre de 2010

Le daría la vida (J.J. Millás)


Hoy os dejo un pequeño artículo de Juan José Millás donde explica muy bien lo que puede significar para este país la privatización, en un principio parcial, de una de las empresas más rentables que tenemos.



La privatización de la Lotería Nacional, de la que se habla últimamente, me llena de estupor. No me parece mal que el Estado se forre con la mala suerte de los contribuyentes (lo normal es que no toque), pero me repugna la idea de hacer millonarios con mi desgracia a los dueños de Construcciones y Contratas, por mencionar una empresa que me suena de algo. Hasta ahora, en Navidades, cuando compraba mi décimo anual a sabiendas de que no me tocaría ni el reintegro, pensaba en las carreteras y en los hospitales y en las escuelas que se podrían construir con mis veinte euros. No me dolía, la verdad, hacer cola en Doña Manolita, pues pensaba en la Lotería Nacional como en un impuesto más y uno siempre se ha declarado a favor de los impuestos. Sin impuestos no hay Estado y sin Estado no hay orden. Servidor de ustedes es muy partidario del orden.

De ahí el estupor que me provocan las privatizaciones en general y la de la lotería en particular. Me niego, con franqueza, a que un particular sea el dueño de mi mala suerte como me negué en su día a que una sociedad anónima se hiciera cargo, al fallecer, de mis restos. Creo que las empresas funerarias, como las loterías, deben ser propiedad del Estado. No me gusta en absoluto la idea de que mi cadáver sea entregado a las hermanas Koplowitz, por poner otro ejemplo de empresarias a las que soy capaz de reconocer. Ya me dolió en su día que les entregaran mis basuras, porque estoy convencido también a pies juntillas (qué rayos querrá decir a pies juntillas) de que si alguien tiene derecho a enriquecerse con mis mondas de naranjas y mis latas arrugadas de cerveza es, una vez más, el Estado.

Dirán ustedes que sólo estoy dispuesto a ceder al Estado lo peor de mí (mi mala suerte, mi cadáver, mi basura). No es cierto, también le doy puntualmente mi IRPF y mi IVA y mis impuestos indirectos. Y le daría la vida si se comportara como Dios manda, pues si algo deseo para mis hijos es un Estado fuerte, un Estado con una Sanidad que cure y una Educación que instruya y una Justicia que funcione, incluso con una Lotería Nacional que no toque, o toque poco. La lotería no está para hacer ricos a los particulares, sino para hacer grande a la nación. He dicho.