
Hoy (por el sábado) se me ocurrió ir a pasar la tarde a un gran centro comercial. Pensaba yo que con esto de la crisis galopante era una buena idea, que íbamos a estar allí cutro gatos y que íbamos a poder mirar todo con calma y salir de allí con verdaderos chollos debajo del brazo, peeero....no fué así.
Para empezar me acerqué por la gran multinacional sueca del mueble "de calidad". Tenía que comprar unas estanterías y la verdad es que para unos muebles funcionales que sabes que en dos o tres años los vas a mandar "pal otro barrio" no está nada mal. Allí las encontré, anoté la referencia para ir a buscarlas, pasillo tal sección cual, buscando unas estanterías con nombre nórdico impronunciable y cuando, por fin, dí con ellas quise emular al mítico Iñaki Perurena agarrando aquellos dos mastodontes con mis brazos fornidos para llevarlos hasta la caja dando una imagen más típica de una procesión de Semana Santa que de una tarde sabatina con ánimo consumista.
Tras ese desgaste lo mejor era reponer fuerzas en la cafetería propia. Pido un café y me dan un vaso vacío y observo que por menos de dos €uros te dan un plato de albóndigas con patatas, verduritas, tarta de chocolate y si insistes creo que te dan hasta la entrada de un piso en el centro. Ante la duda cojo mi vaso vacío, le digo a la chica que se ha olvidado de mi café y me explica el sistema sueco. En fin...
Una vez terminado mi periplo mueblero me voy a la parte textil y gastronómica del mismo "mall". No entraba un alma, las cajas de las tiendas con colas de 15 minutos, la gente repleta de bolsas, los bares y cafeterías sin mesa libre, las ludotecas con lista de espera...
Y cuando me decido a marchar, había tanto coche circulando por el aparcamiento que tardé en llegar a casa lo mismo que si hubiese ido a Almería, pero contento porque pensaba que la crisis ya se había terminado y el ministro (igual debo decir ex a estas alturas) no se había enterado.
Así que, con todo esto que os cuento, no os extrañe que haya tardado 3 días en escribir este post con el que, estoy seguro, todos nos hemos identificado alguna vez en nuestra vida.
