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jueves, 18 de diciembre de 2008

Cibercondria


Nunca antes había llegado a mis oidos y mi cerebro bineuronal ese término pero, por desgracia, si lo conocía. La cibercondria se refiere a la hipocondria cibernética que es una de las cosas malas que internet aporta a nuestras maravillosas y saludables vidas.


Ser hipocondriaco es una putada de las grandes. Todo el día acojonado al mínimo síntoma y como vayas a buscar esos síntomas al Google entonces date por jodido, porque en ese estado de nervios tu mente sólo es capaz de distinguir palabras que jamás te hubiese gustado escuchar y lo que es una simple alergia mañanera se puede convertir por arte de magia en un "te quedan 3 meses de vida como muchísimo y en el mejor de los casos".


Para hacer la prueba puse "dolor de cabeza" en el Google y en el primer enlace que sale se ve en letras bien grandes "Su vida está en peligro". No me digáis que no hay que ser un hijodelagranputa (perdonad mi lenguaje más propio del vulgo que de una educación anglosajona como la mía) para poner eso en una web sobre algo tan común como un dolor de cabeza.


Reconozco que tuve una época en la que sufría cibercondria pero ahora, por suerte, cada vez me lo tomo más a risa, que ya tenemos bastantes cosas en la cabeza como para andar fastidiándonos con eso. Como decía mi madre: "Que nadie se muere la víspera!!!" (una frase de esas de madre que no tienen demasiado sentido pero que te quedan grabadas en la cabeza).

miércoles, 29 de octubre de 2008

Moderneces



Estaba yo esta tarde haciendo tertulia (G-2) con mi amigo Dani, compañero de tertulias y "cafeses" cuando salió encima de la mesa un tema tecnológico de actualidad: El Street View de Google.




INCISO: El Street View, para quien no lo sepa, es un sistema integrado en Google que te permite recorrer, como si estuvieses paseando por ella, cualquier ciudad del mundo (de momento sólo está disponible en algunas). Puedes ver los escaparates, pues mirar hacia todos lados, puedes conocer cualquier edificio sin necesidad de estar allí, puedes hacer una ruta para llegar de tal sitio a otro, etc.




La cosa es que estuvimos hablando de las moderneces que existen ahora y que, entre otras cosas, restan una intimidad de la que antes gozábamos, practicamente, sin tener conocimiento de la misma y que perjudica, principalmente a la "muchachada y la chavalería". Por ejemplo:



  • En Google Street View con un poco de suerte y si andabas por delante de la cámara en el momento de la foto puedes salir, quién sabe, si en una situación comprometida (ya sería jodido, pero...). De hecho ya hay multitud de denuncias al respecto. Lo que si hacen es difuminar las caras, pero aún así no es difícil reconocer.



  • Movistar saca un servicio que permite localizar geográficamente a cualquier teléfono móvil con lo que se acabó para la juventud aquello de "Mamá, este fin de semana me voy a dormir a casa de mi amigo Pepín" cuando en realidad te ibas con tu novia a Salamanca. Desde ahora, los padres y madres (aprovecho para saludar a Caliope) de esta generación, cuando salgan sus hijos de casa, lo que harán será enchufarse al ordenador y hacer un seguimiento exhaustivo en plan Gran Hermano de lo que están haciendo sus hijos.


Y es que de unos años "pa cá" han salido mil inventos que nos cambiaron la vida, empezando por el teléfono móvil y siguiendo por internet, el correo electrónico, youtube, google earth, google maps, TDT y lo que estará por venir.

El teléfono móvil es lo que más nos ha cambiado. Antes se respondía a las llamadas diciendo "Diga?" y ahora se dice "Dónde estás?". Antes quedabas con alguien a las 5 en el Parchís (popular plaza gijonesa) y existía una posibilidad de estar allí esperando 45 minutos por culpa de algo ineseperado. Ahora llamas y retrasas la cita.

Y te preguntas cómo se podía vivir antes sin móvil, cómo se trabajaba, cómo se avisaba a los amigos que no llegabas a tiempo.

Y así terminamos la tertulia, con cierto aire nostálgico (cada vez más común en nuestras conversaciones) y recordando lo que nosotros hacíamos hace 15 años sin móvil, sin internet y cuando las copas costaban 120 pesetas.

"Las batallitas del abuelo".