
No me lo podía creer. Tuve que pellizcarme, porque realmente pensaba que era cierto y que estaba en Las Vegas. Que duro es despertar de golpe de algo tan real. Me veía yo vestido de Elvis, montado en una enorme limousina y con una cesta de monedas dispuestas a ser devoradas por las tragaperras del Montecito, pero no....
Si es que cada vez hacen las decoraciones más realistas y así es imposible distinguir entre ficción y realidad.
(Ironía Dixit)
