
Hay una canción, definida por muchos (incultos) como “la canción del verano” y que tiene la dudosa y mágica capacidad de ponerme de muy mal humor cada vez que la escucho. Por desgracia la escucho casi todos los días y varias veces porque la ponen en todos los sitios a los que voy. Oye, que vas a hacer la compra y allí está sonando. Que vas al dentista, la cancioncilla en el hilo musical. Que estoy desayunando y la cancioncita de marras martilleando mis tímpanos a ritmo de croissant. Y es que no la soporto. La canción no es otra que la cutre-versión que “nosequiénnimeimporta” hace del clásico de Renato Carosone “Tu Vuò Fa' L'Americano” y cuyo vídeo no pienso poner en este blog porque sería una tremenda tontería por mi parte.
Que conste que siempre fui bastante tolerante con la música entendiendo que hay que respetar todos los gustos y que lo que no me guste a mí no tiene porque no gustar al resto, pero es que en este caso me supera y cada vez que la oigo mis piernas empiezan a moverse de manera automática...pero para ir hacia la puerta y marchar de allí lo antes posible.
No es la primera vez que me pasa esto de odiar una canción. Hace muchos años también me pasaba con el famosísimo y ya nombrado en este blog "Devórame otra vez". Cada vez que escuchaba aquella canción me invadía un sentimiento por todo mi cuerpo que luego no era capaz de levantar cabeza durante semanas. Luego terminé acostumbrándome y puede superarlo hasta el punto de bailarla a un ritmo que en nada envidia al de Lalo Rodríguez.
Por supuesto nada tienen en común ambas canciones ni los sentimientos que en mi despiertan, pero si es cierto que la dos, cada una por su motivo, sacaban lo peor de mi.
¿Me estaré haciendo mayor?
