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domingo, 8 de noviembre de 2009

No me lo creo


Hace unos días llegaba a mis oidos un estudio de hace ya unos cuantos meses que decía que la Ilustre Ciudad de Miranda de Ebro era la segunda ciudad del mundo, tras Nueva York, en consumo de cocaina.

Vamos a ver:

Que me digan que es la segunda ciudad del mundo en consumo de buen vino si me lo podría creer, pero lo otro no. Que me digan que es la segunda ciudad del mundo en hospitalidad me lo creo y si me dicen que es la primera también me lo creo, pero lo de la cocaina no me lo creo. Que me digan que es la segunda ciudad del mundo en consumo de levitas me lo podría creer de no saber a ciencia cierta que es la primera, pero lo de la coca no me lo trago. Que me digan que es la segunda ciudad del mundo en animar a su equipo de fítbol me lo creo, lo del estudio NO. Que me digan que es la segunda ciudad del mundo en buena gente lo puedo tener clarísimo, pero lo otro, lo siento pero, no me lo creo. Que me digan que es la segunda ciudad del mundo más ferroviaria me lo creo, pero que comparen las vías del tren con rayas de coca ya no me parece nada bien.

Y tantísimas cosas más que podría decir de este sitio al que le tengo un enorme cariño, en el que siempre me han tratado como en casa y que, para nada, merece que se publique un estudio de este tipo que lo único que puede hacer es dañar una imagen y hacer pensar cosas erroneas a gente que no tiene el gustazo de conocer ni Miranda ni sus gentes.

Yo sé que no es cierto. Que no me digan chorradas.

lunes, 16 de marzo de 2009

Ilustre Ciudad




Como profesional del ramo que soy, el Departamento de Investigación sobre las Patatas con Chorizo de la Universidad Canadiense de Toronto (Choricing Potatoes Dept.) me ha invitado este pasado fin de semana a una cata especializada en la localidad de Guinicio, pedanía perteneciente a la localidad burgalesa de Miranda de Ebro y que este sábado, gracias al evento, casi ha duplicado su población.






Las patatas estaban bien buenas, diga lo que diga el cocinero, y el plan de lo mejor. Una buena sobremesa tras la exquisita degustación acompañada de un gintonic de Blackwood's ( o 2) para trasladarnos en la tarde noche hacia la cercana Miranda donde seguimos disfrutando de la compañía de buenas amistades y grandes anfitriones. El domingo, tras el merecido descanso, pudimos disfrutar de un paseo matinal agradabilísimo culminado con una opípara comida en un lugar llamado Asador Miranda (creo recordar) en el que la amabilidad de sus trabajadores destacaba por encima de todo y eso que la comida estaba bien rica.






La verdad es que el anfitrionazgo que nuestros amigos mirandeses ejercen es de diez y siempre lo ha sido. No les falta detalle cada vez que nos acercamos y nos hace salir de allí en la tarde del domingo con una sonrisa en la cara y siempre pensando en lo mismo: "Ojalá no pase mucho tiempo hasta que nos volvamos a ver".



Este tipo de escapadas deberían estar reguladas por decreto ley y deberían ser obligatorias, la menos, cada dos meses que lo que se disfruta con ellas es la mejor terapia antiestrés y antitodo que una persona puede tener. ¿O no?.

Muchísimas Gracias!!!!

Por cierto: En la Autovía A-8 en dirección a Cantabria desde Asturias y nada más pasar Unquera hay un monumento misterioso de cristal y en cuyo interior cuelgan varias fotografías de caras de personas. Siempre pensé, y me consta que no soy el único, que esas personas eran víctimas de accidentes de tráfico y cada vez que pasaba por delante el respeto hacia esas fotografías me llevaba incluso a persignarme pensando en la desgracia de esas familias. Hoy descubro que ni son víctimas de tráfico ni detrás de esas caras hay historias tristes de ningún tipo sino modelos anónimos que posaron para ese proyecto denominado "Encrucijada" del cantabro Daniel Gutiérrez Adán. Y es que estas cosas son las que nos pasan a los que no entendemos el arte...