
En la última media hora acabo de descubrir en mi ciudad dos iniciativas empresariales que me sorprenden, que son prácticamente iguales y que, espero equivocarme, no les vaticino mucha duración temporal. Se debe destacar que mi ciudad es Gijón, que no es una ciudad grande y por lo tanto desciende el número de posibles consumidores ante tanta y tan buena iniciativa. Ahí van:
Iniciativa 1: Se trata de un almacén de pinturas. Un almacén de pinturas es aquel lugar donde podemos ir a comprar brochas, rodillos, pintura al temple, combinar colores, allí donde los profesionales del ramo acuden a aprovisionarse de material para dejarnos las casas impecables, etc. Este local acaba de abrir sus puertas, pero lo hizo en un punto estratégico que es justo delante (a unos 20 metros) de otro almacén de pinturas con tradición, que lleva abierto un montón de años, de los de toda la vida y al que la mente te lleva sólo cuando necesitas utilizar este tipo de comercios. ¿Qué os parece?.
Iniciativa 2: Este es un caso similar, pero para mi gusto más pronunciado. Hablamos de una panadería o, mejor dicho, un despacho de pan y leche. De esos que ya no existen, porque cada vez hay menos. De esos que pides una barra de cuarto y te dan un cuernito de pan para tu hijo y de esos que tiene el mostrador manchado de harina de todo el trajín de la mañana. Pues el caso es que descubro esta mañana que un emprendedor decidió montar uno, pero no en cualquier sitio, no. Lo hizo a escasos 10 metros de otro despacho de pan, cuyo despacho esta pared con pared de una cadena de supermercados con panadería propia de alta calidad y a unos 100 metros de un tercer despacho!!!. Por favor, si alguien entiende esto que me lo diga, que quizás se me escape alguna teoría empresarial que lo pueda explicar.
Ante esto me pregunto qué es lo que está pasando y porqué la poca gente que se lanza a invertir no lo hace de una manera más “inteligente” (ruego se me entienda cuando utilizo esta palabra). Este tipo de iniciativas perjudican a todos: Perjudican al primero que tuvo la idea de poner ese negocio, al que la tiene ahora porque no le será fácil destacar y al consumidor, porque aunque pueda tener variedad de oferta, en la mayoría de las ocasiones se verá condicionado a ir al de toda la vida.
Yo cada vez entiendo menos… .
Iniciativa 1: Se trata de un almacén de pinturas. Un almacén de pinturas es aquel lugar donde podemos ir a comprar brochas, rodillos, pintura al temple, combinar colores, allí donde los profesionales del ramo acuden a aprovisionarse de material para dejarnos las casas impecables, etc. Este local acaba de abrir sus puertas, pero lo hizo en un punto estratégico que es justo delante (a unos 20 metros) de otro almacén de pinturas con tradición, que lleva abierto un montón de años, de los de toda la vida y al que la mente te lleva sólo cuando necesitas utilizar este tipo de comercios. ¿Qué os parece?.
Iniciativa 2: Este es un caso similar, pero para mi gusto más pronunciado. Hablamos de una panadería o, mejor dicho, un despacho de pan y leche. De esos que ya no existen, porque cada vez hay menos. De esos que pides una barra de cuarto y te dan un cuernito de pan para tu hijo y de esos que tiene el mostrador manchado de harina de todo el trajín de la mañana. Pues el caso es que descubro esta mañana que un emprendedor decidió montar uno, pero no en cualquier sitio, no. Lo hizo a escasos 10 metros de otro despacho de pan, cuyo despacho esta pared con pared de una cadena de supermercados con panadería propia de alta calidad y a unos 100 metros de un tercer despacho!!!. Por favor, si alguien entiende esto que me lo diga, que quizás se me escape alguna teoría empresarial que lo pueda explicar.
Ante esto me pregunto qué es lo que está pasando y porqué la poca gente que se lanza a invertir no lo hace de una manera más “inteligente” (ruego se me entienda cuando utilizo esta palabra). Este tipo de iniciativas perjudican a todos: Perjudican al primero que tuvo la idea de poner ese negocio, al que la tiene ahora porque no le será fácil destacar y al consumidor, porque aunque pueda tener variedad de oferta, en la mayoría de las ocasiones se verá condicionado a ir al de toda la vida.
Yo cada vez entiendo menos… .
