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miércoles, 2 de junio de 2010

Conciliación


Esta palabra no sé muy bien si es un palabra que ahora está de moda o es que se puso de moda dentro de mi propio vocabulario y forzada por la necesidad.


Los que tenemos niños en edades en los que ellos mismos aún no se autoconcilian, sabemos que hoy en día es una tarea casi casi imposible y que en estas fechas nos ponen los nervios a flor de piel. En unos días los nenes se quedan de merecidas vacaciones a lo largo y ancho de casi 3 meses, cuando sus papás pueden tener o no tener vacaciones que nunca, y en el mejor de los casos, llegarán a 30 días.


Y es en este momento cuando empiezan las familias a hacer estrategias, a intentar apuntarlos en cursos con una lista de espera de 17.000 niños, a buscar de forma desesperada cualquier opción e incluso a sobornar abuelas que, en estos casos, son las verdaderas heroínas del verano (No sé porqué hablo en femenino, cuando también hay abuelos héroes del verano) y todo ello intentado que los niños estén lo mejor posible y sus padres puedan trabajar en las mejores condiciones (conciliación).


Es posible que en este momento haya algún/a cafre pensando aquello de "haberlo pensado antes". Si eres de esos/as directamente te diría que no tienes ni idea de lo que dices y que a veces las cosas son más difíciles de lo deseado, pero eso no significa que las satisfacciones que puedas recibir de tus hijos no sean inmensas.


Vamos, que lo de la coniciliación es muy bonito en la teoría, pero casi imposible en la práctica, que es dónde realmente se necesita.

sábado, 31 de enero de 2009

La mesa de los niños


Dentro de nada tengo una boda muy especial para mí y en la que, seguro seguro, me lo voy a pasar muy muy bien. Hoy estuve con los anfitriones y tuve la oportunidad de conocer in situ el lugar donde se celebrará la misma: Para mí, y lo digo sin faltar a la verdad, el mejor sitio que conocí para la celebración una boda. Enhorabuena por la elección...y gracias por invitarme.


La cosa es que viendo y conociendo los detalles organizativos de la misma me acordé de algo que alguna vez tuve que sufrir en las bodas a las que iba cuando era pequeño. En primer lugar sufría por la ropa que me ponían con una corbata que me hacía parecerme al mismísimo Draculín pero lo gordo venía cuando tocaba sentarse a comer o cenar y te sentaban en la terrible "mesa de los niños". Aaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!.


La "mesa de los niños" generalmente es una mesa situada en el extremo más alejado del salón, allá donde nadie te ve y menos te oyen. Es la zona donde necesitas prismáticos para ver la mesa presidencial y donde tus padres te dicen aquello de "Hala cariño siéntate ahí con tu primo Joselín que es muy bueno" mientras piensas pero no dices: "pero a mi qué me importa el primo Joselín si no lo conozco, me cae como una patada ahí y encima es 3 años más pequeño que yo!!!". La comida suele consistir en filete empanado con patatas fritas y las conversaciones que en ella se producen no suelen destacar por su gran número de palabras ni por su interés. Luego llega la hora del baile y, mientras los mayores se ponen morados en el sentido más literal de la palabra, te toca mover el esqueleto con el mismísimo primo Joselín del que reniegas y apenas conoces.


Por cierto , en esta boda de la que hablo NO habrá "mesa de niños".Gracias y enhorabuena, que seguro que será un diez!!!.