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martes, 25 de mayo de 2010

Pequeños placeres cotidianos



Existen cantidad de pequeños placeres que nos rodean constantemente, pero lo hacen tan a menudo y están tan presentes en nuestras vidas que no nos damos cuenta de ellos y pasan desparecibidos hasta que por alguna causa, esos placeres que forman parte de nuestra rutina, desparecen y es entonces cuando empezamos a lamentar su ausencia.



Hace pocos días recibía la agradabilísima visita de unos amigos en mi ciudad (Gijón, ya lo sabéis) y al acercarnos a la playa me dice uno de ellos "Vaya como se nota el ruido del mar". Aquella frase me dejo sorprendidísimo porque yo no era capaz de escuchar nada que no fuese el ruido de los coches que por allí pasaban. En ese momento puse todo mi interés en escuchar ese sonido y al final lo conseguí, pero me costó mucho, lo reconozco. Es un sonido al que estamos tan acostumbrados que nuestra mente dice : "No pierdas el tiempo en analizar este sonido y dedícate a otras cosas" y nosotros que somos muy obedientes hacemos caso a nuestra mente y dejamos de escuchar ese sonido, que es uno de los mejores sonidos que una persona puede escuchar.



Todo eso me llevó a pensar lo que decía al inicio de este post y es que con nosotros van mil y un placeres que, por desgracia, no sabemos apreciar hasta que algo o alguien nos hacen pensar en ellos o hasta que desaparecen y también me lleva a preguntarme "¿qué placeres tendré a mi alcance y no seré capaz de disfrutar de ellos?".


Y es que hay tantos y tantos pequeños placeres: Una buena lectura, una buena conversación, una buena brisa en la cara, una buena peli, un buen vino, una buena tarde, una onza de chocolate, una oportuna lluvia, una canción, una cocacola, un baño con salitre ...... Deberíamos tratar de disfrutar de ellos siempre. Seguramente seríamos más felices.

viernes, 12 de marzo de 2010

Placeres Íntimos (12 de marzo)


Cuando hablo de placeres ínitmos me refiero a los placeres propios de cada uno, no vaya a ser que alguien esté pensando en algo picantón, cochinones. Y es que de toda la vida defendí que el mayor placer que se le puede dar a un cuerpo humano y sin ninguna duda es el de beber agua cuando tienes mucha sed. Hay otro que ocupa el segundo lugar del ranking, pero ese lo voy a dejar para el final del post.

Esto que suena a solemne tontería mañanera, si se analiza con un poco de detenimiento ya no lo será tanto. La situación a la que me refiero es esa situación extrema de sed que puedes tener después de comerte una pizza con doble de anchoas y guindillas y media tableta de chocolate de postre en pleno Desierto del Gobi. Ah!, y cuando digo agua es agua. Nada de cocacola, fanta o mirinda y mucho menos nada que tenga alcohol.

Y es que la vida de cada uno se compone de muchos placeres personales a los que debemos de darle salida siempre que sean solicitados por nuestro cerebro, que para eso es el que manda. Son esas cosas con las que disfrutamos, que a otros les pueden parecer tonterías pero a nosotros nos benefician enormemente como puede ser comer esa onza de chocolate con almendras después de cada cena, o acostarse en el sofá sin agentes externos y quedarte tapado y bien tapado con una manta de cuadros escoceses mientras te acompaña un buen libro, o darle a tu estómago una buena dosis de grasa hamburguesera con su salsa rebosante, o dar un pequeño paseo nocturno con o sin compañía pero con la brisa en tu cara, o reírte con tus hijos, o preparar una buena cena para disfrutar en pareja, o tantas y tantas cosas pequeñas que hacen que la vida sea algo grande.

Se que me estoy repitiendo en este asunto de los pequeños placeres cotidianos pero es que estoy empezando a darme cuenta que se debe vivir el momento y se debe vivir lo mejor posible y si negamos a nuestro cuerpo este tipo de cosas, a la larga... será peor. Carpe Diem!!

Disfrutad del fin de semana, por favor.


PD: El otro placer increíble al que me refería al comenzar el post es hacer pis cuando ya no aguantas ni un minuto más. ¿Verdad o mentira?