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domingo, 29 de noviembre de 2009

Mi Pequeña Buena Suerte


En esta vida que nos toca vivir de una manera tan apasionada hay un factor muy importante que nos la condiciona de una forma muy muy directa: La Suerte.

Puede ser buena, puede ser muy buena, puede ser mala y puede ser muy mala. Hace ya tiempo os escribía sobre lo que yo llamaba "mi pequeña mala suerte". y hoy lo haré de la parte contraria: "Mi pequeña buena suerte".

Es pequeña porque es una suerte que no me solucionará la vida, que no hará que me retire para vivir algo soñado, pero que me hace sonreir como aquella vez que en una tómbola de pueblo, concretamente de las fiestas de Portonovo, me tocó una estupendísima sandwichera con una hermosa polilla en su interior. No era algo que yo ansiase ni necesitase, no era el sueño de mi vida ni era aquello por lo que más había luchado, pero era, al fin y al cabo, mi primer electrodoméstico y con el que empecé a construir mi pequeño "menaje". La sandwichera, fea como un demonio, aún la conservo y la utilizo de cuando en cuando. La polilla, como podréis imaginar, me deshice de ella de forma inmediata dado que no aportaba nada a mi vida aunque reconozco que no la he olvidado y cada vez que decido hacerme un mixto ella viene a la zona principal de mis recuerdos.

Pero ayer tuve otro brote de esta "pequeña buena suerte" y es que me tocó una cesta de navidad en una rifa!!!. No me lo podía creer. Turrones, mazapanes, peladillas, frutas almibaradas y hasta un hermoso jamón pasaban a ser de mi propiedad tras ser acariciado por la Diosa Fortuna que nuevamente me sonreía. Productos adecuados para colaborar en el aumento progresivo de mi masa corporal y que acabaré repartiendo porque sino los veo en el fondo de mi armario hasta septiembre del 2021.

Nunca me tocó la lotería y nunca recibí una herencia millonaria de un familiar desconocido emigrado a México hace 60 años, pero que no falten nunca las sandwicheras polilleras ni los dulces navideños, aunque la verdadera buena suerte realmente está en no recibir golpes de mala suerte y con eso me conformo, esperando que así siga siendo durante muchos muchos años.

jueves, 19 de marzo de 2009

Que suerte tengo


Hoy, hace apenas quince minutos, cometí un pecadillo sin importancia que hago de vez en cuando (una vez al mes como muchísimo) y me fuí a comer a una hamburguesería americana de la que no quiero dar demasiada publicidad por lo que la voy a llamar de una manera figurada Mc Ronalds y así nadie sabrá, ni por asomo, de qué establecimiento estoy hablando.


Me encontraba en el citado restaurante disfrutando del menú habitual compuesto por hamburguesa, patatas, nuggets de pollo y cocacola "sin" cuando escuché a apenas un metro de mi un sonido que entró por mi oido derecho directo al cerebro donde fué procesado con rapidez en una mezcla de sorpresa y alegría.


Y es que no me lo podía creer. Cerquita de mi asiento, a escasos centímetros de mí, allí sentada y disfrutando de un menú parecido al mío (quizás mutiplicado por 2) estaba ella y no daba crédito por tenerla tan cerca. Estaba comiendo en el mismo sitio que la Campeona del Mundo de Toser sin Tapar la Boca con la Mano!!!! . Esta chica de la que hablo ganó, concretamente, la modalidad de "Toso a 200 decibelios y dejo sordos a todos los que están a mi lado" que viene a ser la categoría estrella de esta modalidad lúdico-deportiva y de la que, en nuestra ciudad, podemos presumir de tener a toda una campeona.


Vengo muy contento por haberla conocido (la verdad es que no me atreví a pedirle un autógrafo aunque algo de ella quedó en mi chaqueta), pero más contento estoy porque nos hizo una demostración durante varias veces de porqué era la indiscutible campeona. Creo que la timidez de los allí presentes nos impidió levantarnos de nuestros asientos y romper a aplaudir a la vencedora, pero ganas, os aseguro, no nos faltaron.


Todavía no se si es un sueño pero si es así... por favor que nadie me despierte.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Mi pequeña mala suerte...

Tengo mala suerte para las cosas pequeñas de la vida. Para las cosas que no tienen demasiada importancia, pero la tengo.



Recuerdo hace unos años, cuando sólo existía Ikea en Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca (además de Suecia), decidí hacer una excursión hasta Madrid esperando encontrarme la panacea del mobiliario, pero me encontré otra cosilla inesperada: La fiesta local de San Sebastián de Los Reyes y con la fiesta, todas las tiendas incluida Ikea, cerradas a cal y canto. 500 kilometrillos "pa ná". 365 días tiene el año y "fortuna-man" va a escoger el día D.


No hace mucho tiempo estuve visitando El Escorial y en un lugar estrecho por donde sólo era posible que pasase una persona, llevado por mi educación decidí ceder el paso a la persona que venía de frente. El resultado inesperado fué que la persona que venía era la cabeza de la mayor excursión que jamás visitó El Escorial y hasta que no pasaron los 557 millones de personas que formaban la fila de esa excursión yo no pude pasar.


Y hoy, apenas 5 días de comenzar a escribir este blog, leo en "El Mundo" que un fulano que sabe la tira de internet dice que los blogs ya no están de moda, que cada vez habrá menos y que si soy inteligente lo cierre.


Lo siento por ti, pero no lo voy a hacer, al menos de momento, que me lo paso muy bien y pasarlo bien, que yo sepa, no está pasado de moda ni habrá nada que lo sustituya.


Por cierto: Para las cosas importantes de la vida no tengo mala suerte. Tengo mis altibajos, pero en general me considero afortunado y quejarme sería un grave error por mi parte.