Mostrando entradas con la etiqueta Caña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Caña. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de mayo de 2009

De cañas


Hace pocos días leía en la prensa escrita que los personajes preferidos por los españoles para salir de cañas eran Doña Letizia, Fernando Alonso y un tercero que no recuerdo pero tengo miedo que sean Zapatero o Rajoy dada la tendencia de la gente encuestada a la diversión y despiporre sin control.


Lo primero que debo decir es que estoy absolutamente OFENDIDO por no estar yo en los primeros puestos de esa lista. Salir conmigo de cañas es lo mejor que le puede pasar al ser humano, es perder la respiración, es emoción sin fin, es alegría sin igual. En fin...allá vosotros con vuestras decisiones.


Lo segundo es que se me ocurren mil millones de personas más divertidas que este trío para tomar cañas, para ir al cine o incluso para ir a una conferencia sobre coleópteros albinos. Para empezar, creo que Fernando Alonso no bebe ni gota con lo que ya perdemos ese momento simpático en el que la nitidez va desapareciendo y la risa comienza a flojear, Doña Letizia no sé si probó gota alguna vez aunque habiendo siendo periodista..., pero tampoco la veo yo como compañía ideal para una tarde cervecera y a los otros dos, pues ni fú ni fá aunque sabiendo que Zapatero es de León y conoce el Húmedo bastante bien puede ser la opción más interesante.


Y lo tercero, que si yo tuviese que tomar cañas te elegiría a TÍ, que sólo por leerme ya lo mereces (pago yo). Una caña con sus calamarinos y unos mejillones en escabeche de esos que te cae la grasilla por la camisa y le deja un color anaranjado muy mono. Y detrás de esa caña...otra.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Madrid


Este fin de semana lo pasé en una capital europea. Queda muy bien y muy snob decir eso y no miento, porque este finde estuve en Madrid.

Madrid es una ciudad que potencia tu estado anímico. Si estás de mal humor te conviertes en ogro y si, por el contrario, estás de buen humor pasas a ser la persona más feliz del mundo (igual exagero un poquito, pero ahí se anda).

Es una pena que no haya parado de llover, pero eso no nos impidió hacer turismo al más puro estilo pueblerino. Dimos un paseo por la zona de Sol en busca de elementos navideños. Estaba todo hasta arriba. Las Administraciones de Lotería tenían unas colas de muuuuchos metros, los bares hasta la bola, las tiendas completas y la calle como un hormiguero. Además había sitio para que los republicanos celebrasen una manifestación por la calle Alcalá que hacía imposible desplazarse en coche. Todo cortado.

La iluminación navideña que en esta ciudad desde la que escribo tan tristemente de moda se está poniendo en los últimos años, era impresionante. Mucho color, mucha luz, árboles enormes de diseños modernos. Una pasada para un pueblerino como era yo en ese momento. Daba gusto pasear viendo eso, aunque sea bajo la molesta lluvia.

A la hora del tentempié pude comprobar algo que siempre había oido, pero que no me parecía cierto: En Gijón no saben echar una caña. Y es verdad que en Madrid te pides una caña y sabe distinto, tiene presión, espuma espesa. Desconozco la diferencia porque la cerveza es la misma y la temperatura, me imagino, vendrá regulada, pero sabe distinta. Mucho mejor allí que aquí. Mira que soy un defensor de esta ciudad y lo que pasa en ella, pero en las cañas no hay nada que hacer.