
Creo que desde que empezó el ya finalizado Mundial de Fútbol 2010 no hice ni la más mínima mención del mismo en este santo blog, salvo una vez, allá por el pleistoceno, que escribí la palabra "vuvuzela" en una respuesta a un comentario que amablemente alguien había dejado. No es que sea el típico que dice que no le gusta el fútbol y que tampoco ve a tele (bien sabéis que no soy de esos), tampoco es que no me haya enterado de su celebración, sino que todo respondía a una especie de superstición que me autoimpuse no sé cuándo, pero que me impedía hablar de cualquier cosa relacionada con el mismo, porque sino España se iría para casa.
Luego vas pensando y tú mismo te dices "Que tontería más grande. Como si el equipo español dependiese de las palabras que escriba un humilde y majo chaval, norteño y de aspecto físico agraciado hasta límites inimaginables", pero estoy seguro, segurísimo que todos tuvimos alguna superstición, algún gesto, una especie de confabulación con el destino para que se cumpliesen nuestros deseos pagando por ello una pequeña colección de rituales sin los cuales, el equipo jamás hubiera llegado hasta donde llegó ayer.
Tenía muchas ganas de hablar de las banderas que fueron saliendo a las ventanas como caracoles en días de lluvia, de la gente que se implicaba hasta el final, de lo que disfrutamos todos, los que entienden de fútbol y los que entendemos poco o nada, y de algo que, aunque sólo sea un deporte, es histórico, un pedacito de historia que nuevamente nos tocó vivir y, por suerte, este pedacito es de los alegres, de los que hacen sonreir, aunque no te guste el fútbol, pero no lo hice. No hablé de ello pero si pensé en lo que disfrutaba viendo banderas españolas por los balcones y en la imagen que siempre me quedará de todo esto, la de Íker Casillas llorando en su área cuando España, por fin, mete su gol, ese gol que todos vimos y que con el paso de los años podremos presumir de haberlo visto y de haber estado presentes, de nuevo, en la historia. Hoy pongo yo la bandera en este balcón.
Al final siempre me quedará la duda de si todo esto es gracias a no haber hablado ni palabra de ello en este blog...
¿Alguna superstición por ahí que alguien quiera contar?. Ya estáis tardando...
