
martes, 11 de enero de 2011
Unas palabras para la hostelería...

jueves, 12 de marzo de 2009
Tirón de orejas
domingo, 15 de febrero de 2009
Una de cal y otra de arena

La cosa es que voy a hablar de dos establecimientos hosteleros de Gijón, concretamente del cuasi olvidado barrio de Viesques y a uno lo voy a poner por las nubes y a otro lo voy a bajar a los infiernos. Empiezo por las nubes.
NUBES: En este apartado pongo, como no, a mi queridísimo Psicotapas, en la esquina de las calles Gloria Fuertes con Daniel Palacio, cerquita del lamentable, de momento, Parque Fluvial. El Psicotapas es un establecimeinto pequeñito y con dos plantas. Decorado fundamentalmente en madera con colores burdeos en las paredes que le da un toque que a mi me recordaría, si tuviese chimenea, a un establecimiento típico de los Alpes Suizos. Es un sitio, principalmente, para tomar un vino, una cerveza, una primera copa aunque también ofrece algo de comida a modo de alguna abundante ensalada, tapas pequeñitas, tostas y una nueva incorporación a la carta muy curiosa y pensada para los más pequeños que es la minipizza (5 €uros por una pizza casera de tamaño ideal para niños y muy rica). En los vinos un apartado de tintos que cambia cada mes, con unas 8 referencias, en los blancos algo menos y un siempre presente Moscatel de la Marina y un Agustí Torelló en lo que a cavas se refiere. El trato es agradable sin lugar a confianzas que con el tiempo puedan pasar factura y el ambiente tranquilo. Del precio no podemos decir que sea barato pero tampoco es caro y es muy importante decir que no conozco de nada a sus dueños.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Va de pinchos

Estaba yo leyendo un libro de Dioni Viña (buen periodista gijonés, buena persona, fallecido hace poco tiempo y muy cercano al Rey Gaspar) y encontré un capítulo que hablaba de los pinchos que ponen en los bares cuando pides una bebida.De esto se podrían escribir libros enteros porque hay mil clases:
- El típico sitio que te pone una rajina de chorizo con un poco de pan.
- El que te pone una cazuelina de barro con garbanzos.
- El que te pone todos los días lo mismo.
- El que no te pone nada nunca (generalmente está vacio).
- El que te pone un trocito de croissant de los que le sobraron en el desayuno.
- El que te pone una docena de gambas a la gabardina y una docena de empanadillas cada vez que pides una cocacola.
- El que te pone el socorrido platillo de frutos secos (anacardos incluidos) mezclados con alguna uva pasa y que te lo comes porque no queda otro remedio, pero que luego te sienta fatal al estómago.
- El que pone el pincho a las personas que tienes a ambos lados pero a ti no te lo pone (este abunda más de lo deseado).
- El que te pone un huevín fritín (que yo no como porque soy un "repunante") con su patata.
- El de León que hace esquina y te da unas patatas fritas caseras con un poco de pimentón y que son bestiales.
- Los de Salamanca en los que puedes escoger lo que te apetezca entre una variedad muy amplia de platos.
- El que los pone encima de la barra para cogerlos, pero que si coges más de uno te monta un pollo y acabas saliendo en "El Comercio". Una pista: Empieza por EL y termina por GLOBO.
- El que te pone huevo cocido de color verdusco y que acaba quedando en el plato.
- El de Miranda de Ebro que te pone levitas con receta secreta, aunque creo recordar que son de pago.
- El que te pone una tapina de percebes según quién seas. Por suerte, aquel día yo iba con la compañía adecuada y los caté.
- Y así podríamos seguir hasta mañana...
Pero lo que si tiene que tener claro un empresario hostelero que quiera triunfar es no escatimar en el pincho ni seleccionar entre su clientela el qué tiene derecho a el y el que no lo tiene y tener cuidado con el personal, que como te toque un camarero/a borde te fastidia el vermutín y hace que, con toda probabilidad, no vuelvas por allí en bastante tiempo.
Aclaraciones:
