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martes, 26 de octubre de 2010

Homenaje al Pulpo


Generalmente ocurre que los personajes públicos empiezan por poquito y van subiendo su popularidad con el paso del tiempo y según lo que vayan haciendo y noticiando hasta llegar a límites que a veces nos parecen imposibles de alcanzar.


Pero hay un personaje que consiguió lo que nadie antes había conseguido, que es la popularidad inmediata. Sin ser conocido con anterioridad, en cuestión de 24 horas ya era conocido por, y no creo exagerar, el 100 % de la población de este país. ¿De quién hablo?. ¿Hablo de Belén Esteban?, Nooo. ¿Hablo de Pozí?, Noooo. ¿De Joe Rígoli quizás???. Pues no, no y mil veces no. Hablo del inigualable, del inimitable, del impredecible, pero previsor PULPO PAUL, que tan felices nos hizo a todos a principios del verano con sus sabias decisiones.


Seguro que saldrán imitadores, porque las buenas ideas siempre son imitadas, pero nada será igual y sino acuérdense de "El Bus", aquel programa de Antena 3 que quería copiar, con poco éxito, al gran GH 1. Ya no podremos confiar como confiamos en el pulpo, ya no podremos depositar en él todas nuestras esperanzas, pero siempre nos acordaremos de sus inteligentes elecciones con las que se ganó a todo este país y parte del extranjero.



Y él sin enterarse de nada, manda narices...

sábado, 7 de febrero de 2009

Manjares entre pan


A lo largo de esta vida hay cosas que haces, cosas que te marcan para bien o para mal, cosas que siempre recordarás y que, muchas veces, nunca se repetirán.


Hoy hice una de esas cosas que ya había hecho hace bastantes años, un mes de agosto en Portonovo (Pontevedra). Lo hice varias veces y varias veces lo disfruté de una manera especial y siempre en compañía de gente especial. Hacía años que no lo volvía a hacer y no pensaba que algún día lo iba a repetir, pero hoy lo he hecho de nuevo: Me zampé un bocata de pulpo!!!.


Que delicioso manjar. Si alguien lo ha probado alguna vez sabrá bien de qué le hablo. La sensación de un buen bocadillo de pulpo a la gallega con su pimentón y su aceitito de oliva en la boca es algo difícil de explicar pero...merece la pena probarlo.


Aquellos bocadillos de pulpo iniciales los comíamos, como dije antes, en Portonovo eran espectaculares. No recuerdo cómo se llamaba el bar donde los hacían. Estaba en la calle principal de ese pequeño pueblo pesquero gallego y vendían bocadillos de medio metro de pulpo o de zorza a 300 pesetas acompañadolos de un "vox" que era una jarra de medio litro de cerveza. De ahí a O'Risonsiño a tomar la primera.
El mundo del bocata es especial y estoy seguro que todos tenemos algún bocadillo del que guardamos muy buen recuerdo. Yo añado el bocadillo de croquetas con patatas fritas que me comía de preadolescente. Y tu, ¿Qué bocadillo propones?

lunes, 19 de enero de 2009

Hacer la compra


Hoy cometí uno de los errores más frecuentes que suelo cometer, que repito y repito y que, me temo, cometeré alguna vez más en el resto de mi vida: Ir a hacer la compra con el estómago vacío.

Cuando hago eso es como si un ente se apoderase de mi, anulase mi fuerza de voluntad y empezase a llenar el carro de las cosas más insospechadas e inutilizando la lista que, con tanto esmero, había hecho sobre un post-it amarillo para ayudar a mi mente mononeuronal. Son cosas que descubro al llegar a casa y vacíar las bolsas. Cosas que jamás me fijaría en ellas de no ser por mi rugiente barriga que me avisa del hambre atroz que se apodera de mi cuerpo.

Hoy, por ejemplo, al llegar a casa descubrí una bandejilla de pulpo troceado, descubrí un lomo de sajonia que no tengo ni idea cómo se prepara si es que se prepara de algún modo. Descubrí un surtido de ahumados que ahora, después de comerme un bocata de jamón cortado muy finín, no me apetece nada. Descubrí unos yogures desnatados con trocitos de avellanas que tampoco me apetecen gran cosa y menos mal que el ente me permitió no coger una de esas tortillas de patata que ya vienen hechas y que saben a platisquete (si, las probé. Lo confieso). También llegué con 3 barras de pan de las que 2 y media se fueron directas al congelador y unas galletas de chocolate para desayunar, yo que casi nunca desayuno en casa.

Otra cosa que me pasa cuando hago la compra es el "embobe" que sufro al llegar a los yogures. Me quedo como un pasmarote observando cuál me apetece probar más. Si vais a hacer la compra y veis a un tipo quieto, delante de los lácteos, con la boca abierta y sin moverse durante un tiempo superior a 10 minutos es bastante probable que sea yo. Si esa persona, además, es la persona más atractiva que hayáis visto en vuestra vida, entonces ya no hay ninguna duda: soy yo.