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martes, 22 de junio de 2010

Pequeños pasos para el hombre...


Como bien sabéis todos, soy un "repunante" (sin G) para los temas culinarios. No me gusta la cebolla en la tortilla, tampoco me gusta la cebolla fuera de ella, no soporto ver una zanahoria y odio que un guisante invada mi plato. Tampoco quiero saber nada con un huevo cocido, por muy desmigajado que esté y una cosa: SI ME GUSTA EL QUESO.


Pero lo que más sorprende a la gente, y lo entiendo perfectamente, es que no me gusten los huevos fritos...o no me gustasen diría yo porque el pasado fin de semana dí un pequeñito paso hacia la eliminación de esta barrera gastronómica con la que convivo, casi casi, desde que nací.


Gracias al buen quehacer de mi amigo Víctor me pude tomar unos huevitos fritos de codorniz que estaban, cómo decirlo,...EX-QUI-SI-TOS. Los preparó con tanto mimo y tenían tan buena pinta que no podía negarme a probarlos. Estaban allí tan coquetuelos, sobre un trocito de pan y bajo unos pequeños taquitos de jamón y chorizo que era imposible no comerlos de un bocado.


Ahora bien, lanzo un aviso para navegantes: Que nadie pretenda ofrecerme huevos de codorniz porque yo sólo comeré los de confianza y esos sólo son los de mi amigo, que tienen un ingrediente fundamental y difícil de encontrar en la cocina moderna: El cariño.

Que ricos estaban!!!!

martes, 18 de noviembre de 2008

Otra de comida

Ya me lo decía primero mi madre: "Es que tu yes un repunantin pa la comida". (repunante, sin la G, es una palabreja de esas que sólo utlizamos en Asturias que significa tiquismiquis, maniatiquín, etc.).

Y es que yo, cuando era pequeño, las pasaba canutas cuando algún amiguete del cole me invitaba a comer y de primero había pote gallego y de segundo huevinos cocidos con bien de pimentón. Madre mía que riquísimo....



También lo pasaba mal en mi juventud con la moda de los restaurantes chinos. Siempre se repetía la misma afirmación cuando yo decía que no era mi opción favorita: "Eso es que no fuiste al chino que hay que ir" y allí me plantaba yo en el superchino elegido y viendo que todo era exactamente igual al anterior con tronos imperiales para sentarte, decoración plagada de rojo y oro, botella de agua mineral de 2 litros de plástico sobre la mesa y una larguísima carta con todo tipo de platos a un precio sospechosamente barato.

Vale que no está bien que mi plato favorito sea el lomo con patatas del cual estaría alimentándome toda mi vida y que es raro que no coma huevos fritos (en esto sí que no conozco a nadie), pero tampoco soy tan "repunantín" como decía (y dice) mi madre.

Por suerte todo eso va cambiando con la edad y aunque no como de todo, si como bastante más variedad y mucho mejor que antes. De hecho ya descubrí un chino que me gusta (en Madrid), ya comí en un persa y en algún hindú. Me gusta mucho la comida mex y como ensaladas de todo tipo. Comon hamburguesas desde que vi Pulp Fiction. Vamos que soy omnívoro.
Con este rollete culinario, lo que os quiero decir, es que ya me podéis invitar a comer, a cenar, a gintonics y a lo que sea, que este humilde escribano aceptará de buen gusto todas vuestras propuestas.


Abrazos
PD: no me digáis que no tiene buena pinta la "jamburguer" de la foto