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martes, 13 de julio de 2010

Pequeñas Putaditas


Nuestra vida se forma de muchas cosas, unas buenas, otras malas, unas muy buenas, otras horribles y entre todas ellas, lo que yo llamo como el título de este post: "pequeñas putadas".


Como la que me pasó esta mañana y que encima no era la primera vez que me ocurría. Echo de menos aquellos teléfonos que no eran móviles, que marcabas con rosca y que al marcar el número, la rosca volvía a su lugar haciendo un ruido tal que "racatacatacatacatá", aquellos teléfonos que no tenían agenda, ni permitían mandar mensajes y que no podías moverte porque un cable estilo muelle de goma gorda te lo impedía. Esos teléfonos que sonaban pero que no tenías ni repajolera idea de quién podía estar al otro lado. Todo eso es pasado.


El presente es un teléfono tan complejo y tan lleno de utilidades (poco útiles en la mayoría de los casos) que no sé porqué es necesario actualizar de vez en cuando, enchufarlo a un ordenador y que este empiece a hacer de las suyas sin saber qué va a salir de ahí. Y en esas estamos cuando yo tuve que hacer lo propio con el mío y el ordenador, que es muy majete, le dijo al teléfono: "A este, bórrale la agenda y los números de todos sus amigos" y va el teléfono y, sin cortarse, le obedece el muy ....


Me quedé sin agenda, ya no sé el teléfono de nadie, si tengo que llamar a algún amigo no me queda otro remedio que hacerlo telepáticamente y lo que para mi es peor es que también borró las fechas de los cumpleaños, con lo que ya no podré felicitar nunca más a nadie.


Gracias teléfono, porque ahora mis amigos pensarán que no les llamo, que sus vidas no me importan nada y gracias porque tampoco podré felicitarles en sus cumpleaños. Gracias por convertirme en un ser solitario y antipático, gracias por eliminar mi vida social. Gracias.


Soy tan feliz con la telefonía móvil....

sábado, 28 de noviembre de 2009

Esemeeses


Desde hace no muchos años aparece en nuestras vidas una nueva forma de comunicación directa, precisa y corta y que no es otra que la de los mensajes SMS entre teléfonos móviles. Gracias a estos mensajes (que no a todo el mundo le gustan) puedes decir las cosas en pocas palabras, sin rodeos y sin necesidad de ver ni oir la reacción del destinatario, que a veces vale mucho más.

Pero hay una cosa que no me gusta de este tipo de comunicación, que ya practicaban los sioux antaño con señales de humo, y es que, además de comerse las vocales, no siempre todo el mundo responde y eso no me gusta nada de nada. Es más: lo odio.

Muchos de esos mensajes se envían pero nunca reciben una respuesta y los motivos sólo pueden ser dos: Motivo económico (por no gastar el importe del mensaje) o motivo vagancia (por no tener ganas de escribir), pero ni por uno u otro motivo me gusta que la gente no me responda y me parece una falta de educación bastante grave.

No es necesario responder a todos porque entonces entraríamos en una dinámica de nunca acabar y un tanto absurda, como en esta supuesta conversación mantenida a través de sms y que ha conseguido captar a dos personas anónimas nuestro modernísimo sistema de detección de mensajes (Gintel) y que transcribo tal cual:

Mensaje 1- "Te invito a cenar"
Mensaje 2- "No puedo porque hoy tengo que estudiar. Tengo examen el lunes"
Mensaje 3- "Vaya, pues ya lo siento. A ver si apruebas."
Mensaje 4- "Eso espero. Gracias por la invitación."
Mensaje 5- "De nada."

En este caso con los dos primeros era suficiente, sobrando los mensajes 3, 4 y 5, pero si al receptor del mensaje le hubiese dado por no responder y la conversación se quedase sólo en el mensaje 1 sería un feo para el invitante porque nunca sabría si recibió el mensaje, si lo leyó y no le gustó la idea, si metió la pata siendo tan osado, etc.,

Y es que da la sensación que cuando alguien no te responde al mensaje no le presta el más mínimo interés y te hace sentir un tanto incómodo. Seguramente lo haya leido y si le haya prestado mucho interés, pero no evita que por tu cabeza ronden otros pensamientos.

Por eso y mucho más, lo mejor, hablar, hablar y hablar. Nos dejamos de posibles malos entendidos y todo más claro que el agua.


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