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martes, 27 de abril de 2010

Odiosas situaciones


En esta vida que nos está tocando vivir no sólo están las cosas buenas que a todos nos encanta disfrutar. También hay esas otras cosillas que, por una u otra razón, odiamos hacer, odiamos que nos hagan u odiamos que alguien haga. De ese tipo de cosas, que no llegan a ser malas del todo, pero que nos molestan hablaré hoy, proponiendo un par de situaciones que yo no acabo de llevarlas bien.


Situación 1: Estar en un establecimiento hostelero, pedir la cuenta para pagar y que te tengan un buen rato esperando. Reconozco que esto lo llevo muy mal. Si estoy cenando en un restaurante y pido la cuenta es que me quiero ir, no que me quiero quedar allí media hora más mirando al techo. ¿Tan difícil es pedir una cuenta y que te la lleven rápidamente a la mesa?. Ahora está todo informatizado y sacar la cuenta del ordenador es tan difícil como pulsar una tecla. Se imprime y a la mesa en un tiempo estimado de 47 segundos. Pero la espera no acaba ahí porque luego pasa otro buen rato en que te cobren y otro en que te den el cambio. Vamos, que estás más tiempo para pagar que para comer. Como tengas pensado tomar una copa antes de irte a casa...olvídate. Cuando salgas de restaurante ya será demasiado tarde.

Situación 2: Ir a una reunión convocada para las 18:00 horas, que sean las 18:10 y que el convocante diga aquello de "bueno, vamos a esperar 10 minutos más por si todavía viene alguien más". Estoy escribiendo esto y noto como mi sangre empieza a hacer gloglogló (hervir) porque es algo que nunca entendí y nunca entenderé. Si yo me las apañé para estar en la reunión a la hora en la que fui convocado, porqué no lo hace todo el mundo. Si la reunión es a las 18:00 que empiece a las 18:00 y si alguien no llegó pues mala suerte. Esto ocurre muchas veces en ese tipo de reuniones que todos adoramos y que ten entrañables son: Las reuniones de comunidades de vecinos.

Situaciones como estas habrá mil dentro de cada uno de nosotros. Algunas coincidirán y otras no. Ahora os pregunto yo a vosotros: ¿Qué situaciones os resultan odiosas?




Como compensación os regalo una canción que ayer tuve el placer de re-descubrir, ya que la tenía algo olvidada en la parte trasera del cerebro y no se lo merece. Una canción preciosa en una de sus grandes versiones y que, si se me permite, recomiendo escuchar con los ojos cerrados y recordando. Espero que os guste....


sábado, 28 de noviembre de 2009

Esemeeses


Desde hace no muchos años aparece en nuestras vidas una nueva forma de comunicación directa, precisa y corta y que no es otra que la de los mensajes SMS entre teléfonos móviles. Gracias a estos mensajes (que no a todo el mundo le gustan) puedes decir las cosas en pocas palabras, sin rodeos y sin necesidad de ver ni oir la reacción del destinatario, que a veces vale mucho más.

Pero hay una cosa que no me gusta de este tipo de comunicación, que ya practicaban los sioux antaño con señales de humo, y es que, además de comerse las vocales, no siempre todo el mundo responde y eso no me gusta nada de nada. Es más: lo odio.

Muchos de esos mensajes se envían pero nunca reciben una respuesta y los motivos sólo pueden ser dos: Motivo económico (por no gastar el importe del mensaje) o motivo vagancia (por no tener ganas de escribir), pero ni por uno u otro motivo me gusta que la gente no me responda y me parece una falta de educación bastante grave.

No es necesario responder a todos porque entonces entraríamos en una dinámica de nunca acabar y un tanto absurda, como en esta supuesta conversación mantenida a través de sms y que ha conseguido captar a dos personas anónimas nuestro modernísimo sistema de detección de mensajes (Gintel) y que transcribo tal cual:

Mensaje 1- "Te invito a cenar"
Mensaje 2- "No puedo porque hoy tengo que estudiar. Tengo examen el lunes"
Mensaje 3- "Vaya, pues ya lo siento. A ver si apruebas."
Mensaje 4- "Eso espero. Gracias por la invitación."
Mensaje 5- "De nada."

En este caso con los dos primeros era suficiente, sobrando los mensajes 3, 4 y 5, pero si al receptor del mensaje le hubiese dado por no responder y la conversación se quedase sólo en el mensaje 1 sería un feo para el invitante porque nunca sabría si recibió el mensaje, si lo leyó y no le gustó la idea, si metió la pata siendo tan osado, etc.,

Y es que da la sensación que cuando alguien no te responde al mensaje no le presta el más mínimo interés y te hace sentir un tanto incómodo. Seguramente lo haya leido y si le haya prestado mucho interés, pero no evita que por tu cabeza ronden otros pensamientos.

Por eso y mucho más, lo mejor, hablar, hablar y hablar. Nos dejamos de posibles malos entendidos y todo más claro que el agua.


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