
En esta vida que nos está tocando vivir no sólo están las cosas buenas que a todos nos encanta disfrutar. También hay esas otras cosillas que, por una u otra razón, odiamos hacer, odiamos que nos hagan u odiamos que alguien haga. De ese tipo de cosas, que no llegan a ser malas del todo, pero que nos molestan hablaré hoy, proponiendo un par de situaciones que yo no acabo de llevarlas bien.
Situación 1: Estar en un establecimiento hostelero, pedir la cuenta para pagar y que te tengan un buen rato esperando. Reconozco que esto lo llevo muy mal. Si estoy cenando en un restaurante y pido la cuenta es que me quiero ir, no que me quiero quedar allí media hora más mirando al techo. ¿Tan difícil es pedir una cuenta y que te la lleven rápidamente a la mesa?. Ahora está todo informatizado y sacar la cuenta del ordenador es tan difícil como pulsar una tecla. Se imprime y a la mesa en un tiempo estimado de 47 segundos. Pero la espera no acaba ahí porque luego pasa otro buen rato en que te cobren y otro en que te den el cambio. Vamos, que estás más tiempo para pagar que para comer. Como tengas pensado tomar una copa antes de irte a casa...olvídate. Cuando salgas de restaurante ya será demasiado tarde.
Situación 2: Ir a una reunión convocada para las 18:00 horas, que sean las 18:10 y que el convocante diga aquello de "bueno, vamos a esperar 10 minutos más por si todavía viene alguien más". Estoy escribiendo esto y noto como mi sangre empieza a hacer gloglogló (hervir) porque es algo que nunca entendí y nunca entenderé. Si yo me las apañé para estar en la reunión a la hora en la que fui convocado, porqué no lo hace todo el mundo. Si la reunión es a las 18:00 que empiece a las 18:00 y si alguien no llegó pues mala suerte. Esto ocurre muchas veces en ese tipo de reuniones que todos adoramos y que ten entrañables son: Las reuniones de comunidades de vecinos.
Situaciones como estas habrá mil dentro de cada uno de nosotros. Algunas coincidirán y otras no. Ahora os pregunto yo a vosotros: ¿Qué situaciones os resultan odiosas?Situación 1: Estar en un establecimiento hostelero, pedir la cuenta para pagar y que te tengan un buen rato esperando. Reconozco que esto lo llevo muy mal. Si estoy cenando en un restaurante y pido la cuenta es que me quiero ir, no que me quiero quedar allí media hora más mirando al techo. ¿Tan difícil es pedir una cuenta y que te la lleven rápidamente a la mesa?. Ahora está todo informatizado y sacar la cuenta del ordenador es tan difícil como pulsar una tecla. Se imprime y a la mesa en un tiempo estimado de 47 segundos. Pero la espera no acaba ahí porque luego pasa otro buen rato en que te cobren y otro en que te den el cambio. Vamos, que estás más tiempo para pagar que para comer. Como tengas pensado tomar una copa antes de irte a casa...olvídate. Cuando salgas de restaurante ya será demasiado tarde.
Situación 2: Ir a una reunión convocada para las 18:00 horas, que sean las 18:10 y que el convocante diga aquello de "bueno, vamos a esperar 10 minutos más por si todavía viene alguien más". Estoy escribiendo esto y noto como mi sangre empieza a hacer gloglogló (hervir) porque es algo que nunca entendí y nunca entenderé. Si yo me las apañé para estar en la reunión a la hora en la que fui convocado, porqué no lo hace todo el mundo. Si la reunión es a las 18:00 que empiece a las 18:00 y si alguien no llegó pues mala suerte. Esto ocurre muchas veces en ese tipo de reuniones que todos adoramos y que ten entrañables son: Las reuniones de comunidades de vecinos.
Como compensación os regalo una canción que ayer tuve el placer de re-descubrir, ya que la tenía algo olvidada en la parte trasera del cerebro y no se lo merece. Una canción preciosa en una de sus grandes versiones y que, si se me permite, recomiendo escuchar con los ojos cerrados y recordando. Espero que os guste....
