Estoy encantado de la vida. Creo que me miró un tuerto con todo lo que eso conlleva.
Resulta que hace una semana metí mi coche en un parking subterráneo y al sacarlo, tacháaaaaan: No arrancaba el muy cabrito. Llamé al seguro, fueron por allí y arrancó a la primera. De todas maneras, lo dejé en el taller para que me lo mirasen y me lo devuelven diciendo que no tiene nada y que a ellos no les falla. Lo típico en estos casos.
Sigo: Ayer, como hacía buen tiempo, cogí la moto y paré a comprar el pan. Al salir, tacháaaaaan: La moto se queda sin batería y no arranca la hijaputa (perdonad esta malsonante palabra, pero es que tengo un cabreo.....).
Sigo: Hoy (hace nada) cojo el coche de nuevo y voy a echar gasolina. Como hay una fila de coches para hacer lo mismo paro el motor. Cuando la fila se mueve y giro la llave para acercarme al surtidor, tacháaaaaaan: El mismo fallo se repite y no arranca. Aaahhhhhhh!!!!
Gracias al chico de la gasolinera, sé como tengo que arrancarlo para llevarlo mañana por la mañana al taller a que me peguen un clavel importante por la avería y eso si tengo suerte y la encuentran (espero que si).
Hoy tenía pensado escribir una cosa muy bonita y muy simpática, pero con el cabreo importantísimo que tengo, mejor me meto en la cama, aunque supongo que romperán las patas y acabaré durmiendo en el suelo o quién sabe....
Regalo coche, regalo moto y ofrezco recompensa a quien me traiga el tuerto, vivo o muerto.

