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jueves, 5 de agosto de 2010

Que vacaciones tan divertidas....


Decía una canción española de un magnífico grupo y cuyo nombre recuerdo muy bien aquella frase de “…vacaciones los cojones, es mejor trabajar”. Y eso es lo que debe pensar ahora mismo alguna que yo me sé y que decidió ir a pasar unos días de asueto a un hotelito marbellí que debió encontrar por Internet mirando unas ofertitas… Me refiero, como no, a Michelle Obama y familia que lo deben estar pasando “chupi” en esas vacaciones que organizaron para este 2010.

Para empezar el cartelito. Afortunadamente alguien se dio cuenta a tiempo del espantoso ridículo que hubiésemos hecho de haber seguido en pie esa especie de mural gigantesco donde se daba la bienvenida en su idioma a tan importante familia. Creo (no se puede apreciar en la foto) que si te acercabas a menos de diez metros automáticamente saltaba un mecanismo con el que se accionaba una grabación que decía aquello de “Americanoooooos, os recibimos con alegríaaaaaa”. Un diez para el ideólogo del cartelito y otro para el diseñador, que debe de ser el mismo que diseñó a Naranjito.

Y después esos paseos tan “normales” que se dan por los mercados andaluces en los que tienen pinta de estar pasándoselo en grande con seiscientas personas siguiéndoles y aguantando el peñazo (porque tiene que ser un auténtico peñazo) de los políticos de turno explicándoles la historia de cada metro de la ciudad y agasajándoles con regalos tan bonitos como figurillas de bronce que representan la entrada de la ciudad o un vale para recibir una clase de flamenco que se lo dio en un gesto de generosidad sin parangón un ayuntamiento de un pueblo cercano (verídico). Creo que el vale caduca a los treinta días y sólo es válido de lunes a jueves, así que ya se pueden dar prisa.

La verdad es que en estas situaciones me da pena esta buena gente y me da pena de sus vacaciones. Estoy seguro que ellos querrían estar en el hotel, bajar a la piscina con la misma camiseta que usaron para dormir y comer un helado de los gratis encima de la toalla para luego tirarse a la piscina haciendo una bomba. Después ir a ducharse y salir por la ciudad a tomarse unas cañitas y unos boquerones y si se tercia (que siempre se tercia), unas copichuelas antes de volver al hotel cantando y despertando con los cánticos a los vecinos de la segunda planta antes de subir a la habitación para poner la tele y ver Sálvame….

Que bien lo tienen que estar pasando. Seguro que el próximo año vuelven….

domingo, 14 de junio de 2009

He vuelto...


...de las vacaciones más cortas de la historia (de mi historia, para ser justos), y no me refiero a que sea la vez que menos tiempo haya estado fuera de casa, sino a que se me han hecho cortísimas, prácticamente fugaces. Pero la realidad es que en estas vacaciones, además de tomar el sol y descansar merecidamente, pude realizar una serie de estudios interesantísimos que plasmo a continuación:

  1. El cuerpo humano es capaz de asumir en una semana una cantidad ingente de colesterolazo del malo y a base de bien. Desayunos compuestos de chistorra frita, panceta a la plancha con su grasilla rebosante, crepes recién hechos, salchichas de frankfurt tamaño europeo y todo lo malo que se os pueda ocurrir. Puro placer.... culminado con un poco de fruta, eso si, para disimular.
  2. También pude comprobar que el cuerpo humano soporta tantas piñas coladas al día como sean necesarias. A mí me las ponían allí y yo no iba a decir que no.... A ver quién es el guapo que dice NO a semejante manjar.
  3. Existen personajes en este tipo de hoteles (me refiero a los todo incluido) que al llegar solicitan al departamento de cirugía del hotel que les añada de manera inmediata un vaso en su mano derecha y con ese vaso se pasean durante toda su estancia, rebosante a poder ser. De hecho, al llegar nosotros a la recepción, lo primero que vimos fué a un individuo de nacionalidad extranjera desconocida con una vaso repleto de alguna bebida alcohólica. A lo largo de la semana nos cruzamos con él en múltiples ocasiones ...siempre con su apéndice en forma de vaso. Y adivinen quién fué la última persona que vimos al marchar del hotel... Efectivamente!!!, a Mister Priva (así fué rebautizado). Estoy empezando a pensar si era real o era una aparición misteriosa de esas que salen en las pelis de miedo y que al rato desaparecen sin dejar rastro.
  4. Que el que suscribe y, por lo que pudo comprobar, alguno más cada vez le hace menos gracia montar en avión y estoy convencido que gran parte de este "respeto" se debe a las incomodísimas medidas de seguridad que ya te empiezan a poner nervioso una hora antes de subir al avión: Que si quita el cinturón, que si las monedas, que si la mochila, que si el reloj, que si pita o no pita. Y luego en el vuelo, que si tormenta, que si quitamos o ponemos el cinturón, que si las mascarillas, etc. De ahí que al aterrizar la mitad del pasaje (entre lo que NO me incluyo) se arrancase en un aplauso voluntario como si hubiésemos llegado de una misión complicadísima de la NASA. Y eso que el vuelo no fué nada malo. Más bien todo lo contrario. En fin...

Volveré...vaya si volveré!!!!



PD: El hotel nos lo recomendó una buena amiga y buena lectora de este blog. Es el segundo año que voy y debo decir que si el año pasado ya me gustó, este me pareció aún mejor. Un sitio muuuuy recomendable, eso sí, para ir con niños, ya que ellos allí disfrutan como nadie. Paisaje impresionante, playas con aguas cristalinas y además me consta que esta opinión es generalizada con una relación calidad-precio excelente y con un sevicio amabilísimo que, por desgracia, no abunda por estas tierras norteñas.