Mostrando entradas con la etiqueta Viento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viento. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de febrero de 2010

Ciclogenesis Explosiva ¿?¿?


Hay que ver y rendirse ante el poder que ejercen los medios de comunicación sobre nosotros, los humanos de la calle. De cuando en cuando aparecen vocablos completamente desconocidos para nosotros pero con los que nos familiarizamos en cuestión de horas y los incluimos en nuestro diccionario para ser utilizados como la cosa más normal de este mundo en el que vivimos.


El último de ellos es "ciclogénesis explosiva" (aquí se debe poner un efecto de sonido como "Tacháaaaan") que en mi vída lo había oido, que jamás lo había pronunciado y que lo que menos sabía era que se refería a una fenómeno atomosférico que, por lo visto, viviremos esta madrugada. Algo así como lo que toda la vida llamamos un "tormentón". La realidad es que hoy, sábado 10:00 am, esas dos palabras son las más buscadas en Google y las más pronunciadas en todo el país. De hecho ayer estaba en cierto supermercado del que no diré su nombre pero que acaba en DONA y la gente estaba como loca aprovisionándose de víveres para pasar lo mejor posible esta especie de cataclismo atmosférico que se nos echa encima. Allí pude escuchar como una señora de avanzada edad le decía con total naturalidad a la cajera (nuevo record del mundo de embolsado, por cierto) algo así como: "Llevo tanto para pasar la ciclogénesis y no tener problemas de abastecimiento".


Pasar la ciclogenesis es como pasar la selectividad. Es una prueba al a que nos vemos sometidos en un momento de nuestra vida y de la que no sabemos cómo saldremos parados.


En esta línea de vocablos que ponen de moda los medios están los relacionados con la crisis, el euribor y sobretodo aquellos relacionados con la Fórmula Uno. En este país ni el tato tenía ni idea de F1 pero de pronto nos levantamos un buen día opinando sobre si los neumáticos son blandos o duros y si la parte izquierda de la pista está sucia. ¿Verdad o mentira?.


Otra cosa que les encanta decir a los medios sobre esta tormenta es denominarla "La Tormenta Perfecta". Además no es que lo diga un medio, es que lo dicen muchos para poder dar así una sensación de que algo grande va a ocurrir. Veremos a ver qué pasa.


Yo lo tengo muy claro. La tormenta perfecta es aquella que no se produce, ¿o no?.

sábado, 24 de enero de 2009

Escribir por escribir

Menudo viento tenemos hoy. La verdad es que verlo desde casa es una auténtica gozada y si tienes el privilegio de vivir frente al mar el espectáculo debe ser memorable (fijense que pongo "debe ser" por la sencilla razón que el que suscribe NO vive frente al mar).
Yo que los sábados suelo madrugar mucho (mejor dicho: me madrugan) para venir a trabajar lo que he visto hoy hacía mucho que no lo veía: árboles por el suelo, andamios descuajaringados, un borrachín con un vaso en la mano las 8 de la mañana (sé que no tiene que ver pero es que también vi uno de esos), policía y bomberos a todo trapo por la ciudad, etc. y con eso de la asociación mental me vino a mi cabeza una canción de Christopher Cross que se llama "Ride Like the Wind" que también la cantaba yo cuando emulaba al personajillo ese que os dije que vi a las 8 de esta mañana y que le gustaba mucho a una lectora de este blog a la que mando un beso de esos que no nos damos cuando nos vemos.
En días parecidos a este y cuando era más pequeñín aún de lo que soy disfrutaba metido en mi casita y esperando a que llegase la hora del comienzo de un programa que marcó muchas vidas, entre ellas la mía: SABADABADÁ. Lo veía acurrucado en el sofá bajo una manta protectora, envuelto en mi skijama conmemorativo de los juegos de Sapporo y acompañado de un sandwich mixto exquisito que me hacían en un grill de Magefesa que le tocó a mi padre en una rifa. Mmmmm que buenísimo estaba. Lo que daba yo por recuperar aquel grill, que las sandwicheras ya no son lo mismo.
Si alguien tiene por casa un grill que le sobre.....

martes, 25 de noviembre de 2008

Tengo frío

Yo soy de los que prefieren un calor atorrante e ir ligero de ropa a un frío chungo que se te mete hasta los huesos y que te obliga a ir vestido con tropecientas prendas. Lo prefiero desde siempre aunque siempre sea más fácil combatir lo segundo que lo primero y el frío traiga sensaciones más reconfortantes.

Esto lo digo por esta mierda de tiempo que nos está tocando vivir en estos días y que me toca a mi otra cosa, porque no lo aguanto (joder, parezco "el amargao" que es un cliente mío del que un día os hablaré).

Lo que si disfruto es estar en casina calentín (mis amigos mirandeses estarán descojonandose con los diminutivos utilizados) mirando a través de la ventana una tormentona de esas que hacen época y que golpea las persianas. Un día de esos que la lluvia y el viento fuerte se mezclan en la noche mientras sostengo entre mis manos una taza de café (como la amiga de la foto) y de fondo suena jazz (aquí ya me sobré).

Otra sensación que me gusta mucho y que alguna vez me ha tocado vivir es estar cerca del puerto deportivo de Gijón en día de viento y escuchar el sonido de los barcos que están amarrados en sus pantalanes. El movimiento hace que sus cables metálicos (es que no se cuál es su denominación náutica) choquen entre si y con sus mástiles y hagan un peculiar tintineo que merece la pena escuchar atentamente. O como cuando estuve en Munich hace un año y me tomé un vino caliente a las once de la mañana en el Viktuallenmartket en un puestecillo de madera que estaba en medio de la calle.

Por cierto, voy a contaros un truco para dormir en días de insomnio: Cuando estéis metidos en la cama tapados hasta la nariz, en lugar de estar pensando en los problemas que nos impiden dormir pensad en esos días en los que estás en la calle por obligación con frío polar y desearías por todo el oro del mundo irte de ahí para meterte en tu casa porque no soportas más ese tiempo y porque te mueres de sueño. Eso o, como nos dice MG, tomar un gintonic después de cenar.

Pero a pesar de estas todas estas sensaciones sigo diciendo que donde esté un buen día de sol en el que vas de manga corta y tu cuerpo absorbe energía solar a raudales que se quite el incómodo frío y el despeinante viento (jajaja).