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lunes, 2 de marzo de 2009

II Edición del Premio al Peor Pincho de Tortilla del Mundo



Hace tiempo, los que me seguís, ya sabéis que el pasado diciembre conseguí probar el pincho de tortilla más malo malísimo del mundo avalado por la World Tortillery Pinching, organismo competente en la materia donde los haya, pero el pasado viernes esa marca fue superada con creces por otro que ya se antoja insuperable hasta el punto de convocar de manera inmediata el segundo certamen porque eso no había por donde cogerlo.

Es muy difícil hacer una tortilla de patata tan mala como la del pincho que me comí para empezar el fin de semana. La tortilla nadaba en aceite (abundante aceite), las patatas que la formaban estaban cocidas y mal cocidas y el sabor era similar al del corcho de una botella de "Don Moratón". Cómo sería de malo aquel minibocadillo que soy incapaz de recordar si llevaba cebolla o no, que ya es decir.
Según lo estaba comiendo no daba crédito a lo que estaba sucediendo dentro de mi boca. Era incapaz de articular una sola palabra y mis pensamientos ya estaban destinados a pensar en las terribles consecuencias que semejante ingesta podría tener para mi salud.
En fin. De todos los errores aprende uno en la vida y espero que ninguno de vosotros cometa el error que yo cometí, que ahora me cuesta levantar la cabeza y jamás podre volver a mirar a una tortilla de patata a la cara...y recuperar el estómago.

domingo, 4 de enero de 2009

3 cosas malas y una buena

A lo largo de los años te cruzas con cosas, hechos, situaciones que acabas considerando lo peor del mundo mundial. Hace pocos días hablaba del "Peor Pincho de Tortilla de Patata del Mundo" concedido anualmente por la World Tortillery Pinching (WTP) y que ha recaido en un local de esta bonita ciudad. En esa ocasión el jurado destacó el sabor y la textura que se escondía bajo un aspecto amable y un color natural. Un sabor alcantarillesco y una textura que se asemejaba a la ingesta de piedras del Piles hizo que el prestigioso galardón viniese a orillas del Cantábrico.


Otro de estos galardones lo otorga la "Oricio Foundation" y este año ha ido a parar a Casa Pepe (de este digo abiertamente su nombre porque debe haber, al menos, 10 casaspepes por ciudad). Este local lo consiguió al ofrecer a sus clientes unos oricios cargadinos....de aire, eso sí.

Y no debemos olvidar el archifamosísimo arroz con leche de El Ave Turuta Salmantino cuya receta era arroz y leche tal cual. Echaron en un vaso de leche y le añadieron arroz, así, en crudo y voilá: Arroz con leche caserín del rico (esto me recuerda a la receta del helado de galleta que hice cuando era pequeño). Esto es ya de hace algunos años, pero nunca nadie lo ha conseguido superar.
Y para que todo no sea negativo quiero destacar el gran ambiente de vermutín que hay en Casa Tino todos los domingos. Me quito el sombrero por mantener una tradición que, por desgracia, está desapareciendo, sobre todo, en el centro de Gijón. Es el ambiente de antaño, de tomar el vermut a la salida de misa y atendido por verdaderos profesionales, calamares de los de verdad de tapa con cada consumición y vinos servidos en vaso de sidra. Merece la pena verlo, que ya no es fácil encontrar sitios así por estos lares: Los domingos a mediodía en Alfredo Truán.
Disfrutad!!!

jueves, 13 de noviembre de 2008

Una de gastronomía...


Cuando hay hambre, hay un plato que suele ser bien recibido por los estómagos rugientes: Un pinchín de tortilla de patata calentina con un buen trozo de pan, que podemos acompañar de un chatín de vino para pasarla mejor, pero por favor, que no lleve CEBOLLA.


Sé que esto no goza del beneplácito de mi audiencia, pero es algo que defiendo desde mi primera tortilla y lo seguiré defendiendo digan lo que digan. Sólo conozco a dos personas que opinan como yo, que son mi hermana y mi amigo Alejandro y estamos pensando en montar algo así como "Cebolleros Anónimos" dado el acoso al que nos vemos sometidos constantemente.

La tortilla cebollera tiene un saborcillo tirando a dulzón que a mi entender la estropea. Se nota y mucho y hasta el color es distinto y no me valen afirmaciones del estilo de:

"Pero si no se nota", "Tómala que sabe igual que la otra" o "Está la cebolla muy picadina y no se nota nada". Pues si no se nota, ¿Para qué la echas? (me pregunto yo mentalmente).

Con el paso de los años, debo reconocer que mi tolerancia va en aumento y si hay mucha fame, lo mismo me da que tenga puerros, ajos o pimientos choriceros que me la como igual, pero si carece de cebolla lo agradezco.

De todas formas lo de la tortilla es muy personal, ya que a unos les gusta caliente, a otros que esté hecha del día anterior, a otros jugosina y alguno que sea como un ladrillo. Hay quien la rellena, quien la toma con leche o con cocacola.

Pero soy un raro especimen y lo reconozco. No soporto la cebolla, pero bien de aros de cebolla que me como a dos carrillos sin hacerles ascos. Si es que no tengo remedio...