sábado, 11 de diciembre de 2010

Le daría la vida (J.J. Millás)


Hoy os dejo un pequeño artículo de Juan José Millás donde explica muy bien lo que puede significar para este país la privatización, en un principio parcial, de una de las empresas más rentables que tenemos.



La privatización de la Lotería Nacional, de la que se habla últimamente, me llena de estupor. No me parece mal que el Estado se forre con la mala suerte de los contribuyentes (lo normal es que no toque), pero me repugna la idea de hacer millonarios con mi desgracia a los dueños de Construcciones y Contratas, por mencionar una empresa que me suena de algo. Hasta ahora, en Navidades, cuando compraba mi décimo anual a sabiendas de que no me tocaría ni el reintegro, pensaba en las carreteras y en los hospitales y en las escuelas que se podrían construir con mis veinte euros. No me dolía, la verdad, hacer cola en Doña Manolita, pues pensaba en la Lotería Nacional como en un impuesto más y uno siempre se ha declarado a favor de los impuestos. Sin impuestos no hay Estado y sin Estado no hay orden. Servidor de ustedes es muy partidario del orden.

De ahí el estupor que me provocan las privatizaciones en general y la de la lotería en particular. Me niego, con franqueza, a que un particular sea el dueño de mi mala suerte como me negué en su día a que una sociedad anónima se hiciera cargo, al fallecer, de mis restos. Creo que las empresas funerarias, como las loterías, deben ser propiedad del Estado. No me gusta en absoluto la idea de que mi cadáver sea entregado a las hermanas Koplowitz, por poner otro ejemplo de empresarias a las que soy capaz de reconocer. Ya me dolió en su día que les entregaran mis basuras, porque estoy convencido también a pies juntillas (qué rayos querrá decir a pies juntillas) de que si alguien tiene derecho a enriquecerse con mis mondas de naranjas y mis latas arrugadas de cerveza es, una vez más, el Estado.

Dirán ustedes que sólo estoy dispuesto a ceder al Estado lo peor de mí (mi mala suerte, mi cadáver, mi basura). No es cierto, también le doy puntualmente mi IRPF y mi IVA y mis impuestos indirectos. Y le daría la vida si se comportara como Dios manda, pues si algo deseo para mis hijos es un Estado fuerte, un Estado con una Sanidad que cure y una Educación que instruya y una Justicia que funcione, incluso con una Lotería Nacional que no toque, o toque poco. La lotería no está para hacer ricos a los particulares, sino para hacer grande a la nación. He dicho.

martes, 7 de diciembre de 2010

Quejicas


Podría decir que llevo tanto tiempo sin escribir porque estuve atrapado en un aeropuerto durante los últimos días, podría decir que no escribo porque estoy pasando el puente en una capital europea, podría soltar mil y una excusas pero no, no lo haré, porque ni estuve atrapado, ni estoy de vacaciones ni nada parecido, así que sin excusas que valgan (las tengo, pero no es plan de ponerme a llorar aquí mismo), me lanzo. No tenía pensado decir nada del tema de los controladores que tan entretenidos nos tuvo a todos en los últimos días, pero debo hacerlo porque no creo que se pueda tolerar que una trabajadora de este gremio hable como habla en su blog y que seguramente todos hayáis leído o escuchado ya una parte.

El blog creo que se llama "Controladores aéreos y otras hierbas" (en serio, creo que se llama así y sólo con el título ya te echas a temblar) y es la tribuna que utiliza una chica que trabaja en esta profesión que tanta gente odió (incluso ella misma parece que lo hace por todo lo que dice) para expresar su repsetable punto de vista. Lo que dice no está del todo mal, pero el tono en el que lo dice es lo que ofende de verdad. Se queja de que los usuarios no se leyeron el BOE donde les "quitan todos sus derechos" (desde aquí la reto a que se lea ella el BOE donde quitan los míos y que casualmente se publicó el mismo día, aunque quizás a ella no le interesen demasiado mis problemas), se queja de tener que trabajar argumentando que "Nos exigís currar todos los días para tener vuestros putos puentes y vuestras putas vacaciones" y así una serie de perlas literarias, algunas con razón y otras sin ella, pero que sólo con leerlas ya ofenden a todos los que no pertenecemos a ese gremio.


No digo que no tengan parte de razón, que sus condiciones no sean las mejores, pero también le digo que en este país hay gente que no trabaja o gente que trabaja en unas condiciones infinitamente peores, con un estrés que supera en mucho al suyo, gente que se estresa por no llegar a fin de mes o no saber cómo le va a dar de comer a sus hijos (eso es estrés de verdad) y que esta gente no hace la vida imposible a otra gente que con toda su ilusión decide marcharse unos días por lo que sea, porque le apetece, porque se lo merece o porque estuvo ahorrando durante años para poder llevar a su hijo a Eurodisney.


Hay modos de protestar, pero esos modos tienen que incomodar a los protestables y no a los que nada tienen que ver porque toda esa gente no tenía nada que ver.


Y una cosita más: Si tan malo es tu trabajo o las condiciones del mismo, ¿por qué no lo dejas?. Estoy seguro de que puedes trabajar en mil y un sitios donde tendrás mucho menos estrés y todos ellos muy dignos y respetables. (me gustaría poner ejemplos, pero no lo hago por respeto a todas esas personas que trabajan cada día en condiciones muy injustas pero que no pueden quejarse).


martes, 30 de noviembre de 2010

Con el culo al aire.


Recordaréis, mis fieles seguidorcillos, que hace unos meses se hablaba en este blog (a propósito de la ciclogénesis explosiva) de esos términos que aparecen de pronto en nuestras vidas y que en cuestión de horas ya salen de nuestras bocas y los introducimos en conversaciones con la misma naturalidad con la que abrimos un yogur o llamamos al ascensor. Hoy tenemos nuevo término: Wikileaks, esa especie de vecino cotilla cibernético que nos cuenta todos los secretos de las altas esferas sin piedad alguna.

Sin duda, uno de los mejores consejos que recibí en mi vida y que a menudo me repito es "Si no quieres que se sepa no lo digas (a NADIE)" .Así de sencillo, pero así de cierto y que quizás, alguno por ahí debería haber seguido para librarse ahora del bochornazo internacional que está sufriendo, porque puedo entender que cada uno opine (todos opinamos), que piense bien o mal de cómo lo hacen los demás, que tenga o no tenga razón, pero de ahí a que lo escriba y encima que lo archive sin saber quién puede acceder en un momento dado a esa información ya es un poco de .... (no sé que palabra utilizar aquí que no suene malsonante).


Yo puedo opinar que mi vecino el de abajo es un gilipollas (esto no me importa decirlo), pero no lo voy a escribir (demasiado tarde) y menos almacenar en un fichero al que tenga acceso toda la comunidad de propietarios con una etiqueta bien grande fuera que ponga "Don Ricardo, el del tercero", porque entonces el gilipollas sería yo y no él, que bien merecido se tiene ese calificativo.


Vamos, que no entiendo cómo se pudo llegar a esto (me refiero a Wikileaks) y que por mucho que alguien me lo explique, creo que tampoco llegaría a entenderlo nunca, quizás porque realmente sea incomprensible y además me demuestra que estamos en manos de gente que, sin menospreciar a nadie, no debe de ser mucho más inteligente que el resto, sino más bien lo contrario, ¿no creéis?.


Y recordad siempre ese consejo, que al fin y al cabo no es nada malo tener secretos.




jueves, 25 de noviembre de 2010

Ya están aquí....

Ya se acercan las navidades igual que se acerca la manada de búfalos a Kevin Costner en "Bailando con lobos" (haciendo el mismo ruido y todo), pero me temo que tampoco este año conseguiré lo que tanto me apetece desde que tengo uso de razón...

Y es que siempre quise ir a una fiesta navideña de esas que salen en algunas películas. Esas fiestas de empresa o privadas que comienzan sobre las 9 de la noche en un lugar repleto de decoración navideña elegante, lucecitas blancas, árboles bien puestos y con villancicos de fondo a ritmo de jazz. Esas fiestas en las que te reciben con una copa de champán (o cava) y en las que todo el mundo sonríe y va vestido de una manera impecable, elegante e informal. Si hay nieve en la calle, mucho mejor.

Aquí debo decir que así como me gustan mucho este tipo de fiestas glamourosas, odio a muerte esas cenas o comidas de empresa en las que un número indeterminado de trabajadores se sientan en una mesa con el jefe presidiendo la misma cual emperador romano mientras sus súbditos se ríen bajo ridículos gorros de Papa Noel e ignorando los odios generados por la convivencia laboral de este 2010. Ese tipo de cenas que salen en los telediarios cuando notician aquello de que cada español se gastará equis euros en celebraciones navideñas. Acordaros de mi cuando las veáis este año, porque ahí estaré yo maldiciendo las imágenes.

Con lo fiestero que soy y que este año también me quedaré sin glamour. En fin, sólo nos queda escuchar a Ella Fitzgerald....




lunes, 22 de noviembre de 2010

Aniversario, o mejor dicho: Postiversario.



Supongo que nadie se habrá dado cuenta, que ninguno de vosotros tendrá hecha la contabilidad correspondiente, pero es que este post que estoy escribiendo es, suenen los tambores….TACHÁN, TACHÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAN…….el post número 500 de este maravilloso, genuino, sin igual, incomparable blog que tanto os gusta y que tanto leéis cada día una y otra vez hasta que aprendéis los textos como un opositor memoriza sus temas.

A mi, personalmente, me parece una barbaridad y recuerdo, cuando al principio, echando un vistazo en otro blog vi un post sobre los 500 posts que llevaba ese blog y yo pensaba “ni de coña llegaré yo hasta ese punto”, pero aquí estoy, con 500 posts a la chepa, unos mejores y otros peores, unos divertidos y otros infumables, unos comprensibles y otros similares a ciertas columnas dominicales del periódico que más estadísticas publica en todo el norte de España y que no hay dios que lea.

Ahora bien, os confieso otra cosa relativa al blog: Si hubo un momento en el que realmente disfruté, un reto con el que me lo pasé bien y algo que al culminar me sintiese orgulloso fue aquel de 1 día = 1 post del pasado mes de marzo. Por eso y desde aquí aviso que, salvo que me vaya a vivir al otro barrio, en marzo de 2011 intentaré repetir aquella hazaña. Ojalá pueda!!!

Como siempre, muy agradecido por esos minutos que os echasteis leyendo el blog en vez de hacer otros cosas tan divertidas como planchar, pasar el aspirador, dar biberones a horas intempestivas, fregar grasientas vajillas….

lunes, 15 de noviembre de 2010

Ay, ay, ay...

…. que acabo de leer en la prensa (la misma prensa que el pasado sábado me descubría que los fines de semana duermo como un lirón) que Juanjo Puigcorbé está tremendamente ofendido por las críticas recibidas de su interpretación del Rey de España y que incluso llega a lanzar un reto para que veamos a la vez un mensaje de Navidad de el Rey y otro suyo (interpretando al campechano monarca) y nos atrevamos a decir, sin fallar, quién es quien (lo juro). No se me puede ocurrir un plan más apasionante.

Pero es que va más allá (el actor) cuando dice que esa prueba ya la hizo con varias personas y que TODOS fallaron. Me puedo imaginar la escena con los participantes maniatados y amenazados con una sesión continua de la miniserie sobre la vida de Felipe y Letizia durante 48 horas hasta que, extenuados, no les quede más remedio que decir que, efectivamente, Juanjo Puigcorbé es más rey incluso que el propio Rey, haciéndonos dudar a todos si en estos últimos 35 años hemos sido engañados por un actor del que no conocemos su nombre real……madre que lío.

Recomiendo a todo el mundo que vea esa serie de dos capítulos, que la busque en YouTube, que se la deje su cuñada la que todavía tiene vídeo VHS o que escriba a Tele5 para que se la manden porque es, sin duda alguna, el mejor remedio para cualquier depresión. Quedaréis con la boca abierta desde el principio hasta el final, no podréis dejar de mirar a la pantalla y lo que es mejor, no pararéis de reír ni un solo minuto. Además, si a eso le añadimos entrevistas tan interesantes como la de Puigcorbé, entonces estaremos sin duda ante uno de los productos más cómicos del año después de la imitación que Bea "La Legionaria" hizo de Michael Jackson en GH El Reencuentro allá por el mes de marzo.

Y que conste que Juanjo Puigcorbé siempre me pareció un gran actor, pero es que esto supera todo....


sábado, 13 de noviembre de 2010

Angelillos míos....


Tengo cada vez más claro que a aquellos profesionales que se dedican a hacer estudios estadísticos para que alguien los publique los metería en un barco a la deriva en medio del Cantábrico y con un par de bocadillos de salchichón del barato. Si no me pongo a leer esta mañana el periódico y me encuentro con la noticia (el supernotición diría yo) de que según el estudio realizado por alguna asociación que desconozco los asturianos, los fines de semana, dormimos dos horas más que el resto de la semana y dedicamos 21 minutos a desayunar, cuando de lunes a viernes lo hacemos en 12.


Perdonadme pero antes de analizar la noticia en sí, tengo que gritar a los cuatro vientos que no entiendo este tipo de estudios, que no entiendo a quién le pueden servir o les va a hacer la vida más fácil (salvo a algún bloguero perdido que lo utilice para hacer un post) y que entiendo mucho menos que un medio de comunicación le dedique un espacio por pequeño que sea. No lo entiendo.


Dicho esto, confieso que yo no soy uno de los encuestados, porque si me llegan a preguntar a mi les rompo todos los esquemas. Gracias a mis hijos y a su fantástico relojillo interno, los fines de semana duermo menos, mucho menos. Los angelicales se duermen (que no es lo mismo que se acuestan) como 1 o 2 horas más tarde y cuando podrían dormir toda la mañana porque nadie les va a exigir nada pues van y se despiertan sin piedad, como mínimo, una hora de media más temprano que en un día laborable destrozando de ese modo la poca paz interna que pudieran tener sus adorados padres. Y de desayuno, para qué hablar...


Y así un día tras otro, un fin de semana tras otro, un mes tras otro, un año tras otro. No se si habrá suficiente barco para meter a los estadísticos, a los periodistas que les dan cancha y a alguno más para el que aprovecharía el viaje...

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Otra de marketing


De todos es sabido el cariño que le tengo a la ciudad de Madrid, quizás la tercera ciudad del mundo en la que yo he pasado mas tiempo de mi vida, después de Gijón y Salamanca, desde que ya de muy pequeño me iba a tratar mis problemas alérgicos a un médico del que sólo recuerdo que tenía su consulta en la calle O´Donnell y que cada vez que iba me caían, como mínimo, veinte pinchazos en cada brazo para detectar a qué sustancia era yo alérgico.

En uno de aquellos viajes de hace ya más de 30 años, recuerdo que paseando con mi padre por la calle Velázquez y justo al lado de aquella antigua confitería donde mi abuela nos compraba unos caramelos con forma de bocadillo de chorizo que eran muy graciosos se alzaba una tienda, que no me atrevo a aventurar qué vendía, y en cuya fachada colgaba el cartel con el mensaje que más impacto publicitario causó en mi mente a lo largo de mi ya extensa vida: “NO COMPRE AQUÍ. TODO ES MUY CARO”. Mi primer pensamiento, entonces, era que se habían vuelto locos, que eran malos comerciantes y que acabarían cerrando el negocio debido a que los obedientes ciudadanos harían caso del mensaje y comprarían en otros lugares a precios más populares.

Pero que equivocado estaba. La gente se agolpaba ante los escaparates para ver lo que era tan caro, comprobar que no lo era tanto y, de paso, el comerciante había conseguido su objetivo que no era otro que acercar a todo paseante a contemplar su cristalera, ver el género que vendía y, oye, seguro que a alguno le interesaba y entraba a comprar ahí donde un cartel le aconsejaba que no lo hiciese bajo ningún concepto.

Al final, me quedé sin saber lo que vendía esa tienda porque mientras la mayoría trataba de averiguar si realmente todo era tan caro como prometía, yo me quedaba extasiado antes aquellos bocadillos de chorizo hechos de caramelo de la confitería de al lado…

lunes, 8 de noviembre de 2010

A buen entendedor...


Hoy es un día de esos que merece la pena estar en casa. Echado en el sofá, cubierto por una manta de cuadros escoceses y con un buen café esperando sobre una mesa auxiliar. La luz es artificial y sólo alumbra el lugar donde estoy disfrutando de un buen libro con el golpe de las gotas de lluvia sobre la ventana como único sonido de fondo. El sentimiento es una mezcla de felicidad y de tranquilidad, de sosiego y de paz mental...

Hace mucho tiempo que yo no puedo disfrutar de un momento como ese y es previsible que tampoco lo pueda hacer en los próximos años, así que vosotros, si podéis no se os ocurra desperdiciarlo con tonterías, porque tenéis que saber que "al otro lado" estamos deseando y añoramos momentos así y si queréis hacer un regalo, entre líneas os dejo la propuesta que más os agradecerán.


... pocas palabras bastan.


PD: Os dejo una foto típica de un día como hoy, con lluvia, viento, frío y poca luz. Un día en el que vale más mojarse porque ningún paraguas se resistirá.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Me entiendes???


Uno, que ya tiene una edad y por lo tanto se merece un respeto, se empieza a cansar de una manera muy aguda de la “princesa del pueblo” y de todo su séquito que constantemente la acompaña. Me jode, por decirlo de una manera clara y como decimos los del pueblo, que está chica que tiene como gran mérito el haber tenido una hija con un torero se le dé la importancia que se le da y que un alto porcentaje de la población la admire, la escuche y sea influenciada por lo que dice o deja de decir la chica de supuesta sangre azul.

Para colmo de mis males y tras tener que soportar todos los detalles de su vida, esta noche emiten un programa de formato tan interesante para otro tipo de personajes como es “Tengo una pregunta para usted” pero dedicado integramente a ella. No se me ocurre nada más soporifero y chabacano y me da pena, mucha pena, porque realmente creo que este formato televisivo es interesantísimo, pero deja de serlo si ese programa sirve sólo para alzar el ego, ya elevado de por sí, de esta señorita y de su particular Sancho Panza que hace las labores de presentador.

Lo que tengo clarísimo es la pregunta que yo le haría si me tocase estar allí. Directamente y bajando la mirada, le preguntaría “¿Me entiendes?”. A ver qué (carajo) me contestaba….