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viernes, 5 de marzo de 2010

Humildad Enológica (5 de marzo)


Cada vez me gusta más el vino y su mundo. No entiendo nada o casi nada, pero me parece pura cultura y como tal no debemos dejar que pase ni más. No hace ni diez años que no podía ni acercarlo a la nariz y ahora no sólo lo acerco sino que incluso lo saboreo, aunque sólo tinto, eso si.

Para aquellos que, como yo, les guste esta bebida, les pueda interesar este mundo pero que no tengan mucha idea (ese es mi caso) tengo que recomendar Lavinia, una de las mejores tiendas dedicadas al tema que tenemos en nuestro país. La que yo conozco está en la calle Ortega y Gasset (Lista) de Madrid, en el tramo que está entre Velázquez y Serrano. Es una delicia entrar en ella e incluso saborear sus platos en el pequeño restaurante que tienen en la primera planta.

Una de las veces que allí estuve me compré para cenar unas botellas de La Planta que es un vino de Amaya Arzuaga que ya conocía, tirando a barato y que no sabe nada mal para mi paladar. La cosa era que me preocupaba llegar a pagar y el chico me mirase con cara de "Este chaval como se nota que no tiene ni idea". Esa cara que suelen utilizar aquellos que realmente entienden de las cosas pero que encima se lo creen y que afortunadamente no son todos los que entienden de algo. ¿Os dais cuenta de esa cara?. Seguro que si.

Mi sorpresa llegó cuando directamente me preguntó qué tal estaba ese vino porque él aún no lo había podido probar. Desde mi humildad le dije que a mi me gustaba pero entendía que quizás para él, acostumbrado a grandes caldos, fuese algo de poca calidad y el me respondió algo que me gustó mucho y a lo que le doy toda la razón del mundo:

- "No hay vinos buenos ni malos, hay vinos que te pueden gustar o no y si el vino te gusta es que para tí es bueno".

Así que de allí me fui más contento que unas castañuelas con mis botellas de La Planta debajo del brazo y dándole la razón a aquel chico que me acababa de dar una buena y cierta frase. Y es que en realidad nosotros difrutamos de lo que nos gusta y lo que nos gusta puede ser de mejor o peor calidad pero no debemos dejarnos influir por aquellos que dicen entender, que seguramente entiendan, pero que presumen de ello y en este momento se perfectamente a lo que me refiero.

Para terminar y desde mi ignorancia os voy a recomendar otro vino que a mi me apasiona para que lo probéis si os surge la oportunidad. Se trata de El Vínculo de las Bodegas de Alejandro Fernández. Ya me diréis si para vosotros es bueno o es malo.

sábado, 20 de febrero de 2010

El Efecto "PLOP"




Hace unos cuantos meses, un año quizás mantenía una conversación muy interesante con un buen amigo que tiene en la psicología una de sus grandes aficiones. En esa conversación también estaba con nosotros una botella de vino que apenas intervino, al menos de un modo activo y el tema no era otro que "El Efecto PLOP", una teoría que me surgió hace ya unos cuantos años y que todos o casi todos la hemos vivido en algún momento, aunque no seamos conscientes de ello.

Le decía yo a este amigo que cuando mantienes una relación, que puede ser sentimental o amistosa, con una persona y esa relación se rompe por las circunstancias que sean, tu corazón y tu mente se quedan bastante tocadas durante un tiempo en lo que podríamos definir como "duelo sentimental". Es lo mismo que la relación se haya roto porque tu así lo querías o porque la otra persona decidió emprender nuevos rumbos, da igual que tu seas el afectado o seas el "afectante", la realidad es que el duelo se pasa de todas formas y con una intensidad que dependerá de las circunstancias de la ruptura porque puede ocurrir y ocurre que decidas romper una relación porque te hace la vida imposible y aún así sufrirás cuando lo hagas y durante un tiempo. Ese tiempo es el terrible y temido "duelo sentimental".

Pero de pronto, al cabo de unos meses, y sin saber la causa real se produce el "Efecto PLOP". PLOP es el teórico sonido que hace una pompa de jabón cuando estalla y desaparece para siempre. Es un sonido que no se oye pero que se intuye, un sonido que se ve y eso es lo que nos pasa cuando transcurre un tiempo. De pronto suena un PLOP y esa burbuja de melancolía en la que estábamos atrapados desaparece para siempre y desde ese momento la vida tiene otro color y se afronta de otra manera.

El Efecto PLOP es eso sin más y es así: aparece de inmediato, sin avisar y cuando menos lo esperas y te hace que mires más hacia adelante y cada vez menos hacia atrás.

Una teoría que no resulta fácil de explicar si una buena botella de vino cerca, pero que yo lo acabo de intentar. Quizás suene mejor enfrascada en una conversación. Espero os haya gustado.