martes, 4 de agosto de 2009

Unos pican y otros non


De cuando en cuando me dedico a hacer estudios de todo tipo con datos interesantísimos y que, a la larga, sólo buscan hacer la vida más fácil al resto de la humanidad. Son importantísimos estudios basados en la más estricta estadística y en la experiencia y que, desde ahora, serán plasmados en este blog para que su utilidad pueda ser compartida por medio mundo.

El último de estos profesionales estudios concluye algo que antes jamás nadie se había atrevido a investigar y que, sin duda, marcará un antés y un después en las costumbres de los habitantes de La Tierra.

Tras años investigando, horas y horas de laboratorio, noches sin dormir y diversas entrevistas con las más altas autoridades del ramo ya puedo decir que comerte medio kilo de pimientos de Padrón de una tacada e irte para la cama inmediatamente después no hay cuerpo que lo resista, te pongas como te pongas.

Y es que ayer me metí entre pecho y espalda tal cantidad de esos pequeños pimientillos gallegos y verdes que lo acabé pagando a lo largo de toda la larga noche con pesadillas, inquietud y sed...mucha sed. Pero es que estaban bueníiiiiiiisimos, calentitos con su sal gorda por encima, acompañados de un buen trozo de pan, con el aceite rebosando, mmmmmm. Se me hace la boca agua.

Todavía me queda otro tanto en la nevera para seguir investigando un día de estos. Esta noche quizás...




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