miércoles, 21 de julio de 2010

Que nenes tan ricos...



Hay una costumbre pedagógica que no acabo de entender muy bien y es la de desentenderse del papel de firme educador para pasarle la misión a un desconocido que nada tiene que ver con ellos. Venga, vale, me explico mejor.

Esta tarde estaba yo en mi lugar de trabajo disfrutando a más no poder de mi jornada laboral cuando aparecen por la puerta una señora y un niño en silla. Un niño bastante insoportable (vamos a hablar claro) que tendría unos cuatro años y cara de mala leche (¿acaso nadie conoce al típico niño que tiene cara de adulto malhumorado?. Este era uno de ellos). No hacía más que gritar con lo que a la señora no se le ocurre cosa mejor que amenazarle con que “si no te callas te riñe el señor” (el señor era yo).

Vamos a ver señora (seguro que lee este blog): En primer lugar yo soy un señor por dentro, pero por fuera soy un chavalete con aspecto juvenil que no aparenta más de 19. En segundo lugar no me cargue usted a mí el sambenito de tener que poner cara amenazante al nene para que esté usted tranquila y se calle el chaval porque esa no es mi misión aunque usted lo pretenda, y en tercer lugar le agradecería que no me enemistase a ese nene tan rico, porque menuda cara malhumorada que tenía y a ver si va a tomar represalias cuando sea un adolescente cercano al botellón.

Así que cada uno que eduque a quien le corresponde, que lo haga lo mejor posible por el bien de todos, pero que a mi no me manden educar a desconocidos malhumorados porque no pienso. Eah.






(No me puedo quitar de la cabeza la cara de ese nene tan rico. Creo que necesitaré ayuda de un profesional)

2 comentarios:

amo a laura dijo...

A ver, la pregunta es ¿qué hace un niño de cuatro años en silla? Hay que avisar al defensor del menor.

Lan dijo...

Joder, eso mismo pensé yo, pero no lo quise poner por aquí, que ya vi yo alguna madre/padre que llevaba en silla a su niño de cuatro e incluso cinco y no quería ofender.

Madre mía, pienso en el careto del de ayer y ya me tiemblan las piernas...


Gracias por escribir.