martes, 17 de agosto de 2010

Habrá que ir pensando en marchar...

En las últimas horas están ocurriendo una serie de cosas que no me gustan un pelo. La luz del día, aunque parezca una tontería, ya no es la misma. Es muy parecida, pero no igual y es como cuando un pintor intenta copiar el color de una pared pero no es capaz de conseguirlo por mucho que se acerca.

Tampoco es igual la cara de las personas. Hace pocas semanas se notaba mejor la expresión de alegría en los rostros, pero esa expresión se va marchitando y derivando, poco a poco, hacia una expresión que no expresa nada y que es el paso previo a la melancolía que tantos disgustos nos da.

Incluso esas sensaciones bochornosas de calor se van yendo, buscando ya otros destinos y otros destinatarios, dando paso a otro calor, que es calor, pero ni parecido, que calienta pero que no calienta, que si pero que no.

Y es que inevitablemente el verano se nos va. En menos de quince días llegaremos a septiembre y ya miraremos hacia atrás en vez de hacia adelante para alegrarnos y hacia adelante en vez de hacia atrás para entristecernos, empezaremos a pensar en los meses de rutina inevitable que nos quedan por delante para volver a vivir algo parecido a lo vivido en los últimos meses y, como ocurre en diciembre, haremos propósitos para la nueva temporada y desearemos que todo sea igual o mejor que la pasada campaña. Me da pena, porque adoro el verano, porque el calor me hace sonreír y porque me gusta mucho, muchísimo la luz y la luz que nos da el verano es especialmente luminosa.

Quizás lo más inteligente ahora sea rendirse, hacer lo que el otoño y el invierno tengan a bien y esperar agazapados el momento, porque en unos siete u ocho meses tendremos nuestro momento para reconquistar la luz, el calor y, por fin, volveremos a disfrutar de todo esto que tanto nos gusta. Y que nadie olvide que hoy es 17 de agosto y aunque este post sea tirando hacia abajo, seguro que el verano nos dará todavía alguna alegría más.... Tiempo al tiempo.


1 comentario:

Ricardo Astrauskas dijo...

Jaja, esta es una ventaja de donde yo vivo! la ciudad de la eterna primavera ! saludos